Messi, aunque ausente, dominó dos semanas

Por Ricardo Frascara

(La Luz del fútbol, dice el cronista refiriéndose a Messi, y afirma que la selección en sus partidos en Estados Unidos tuvo la sombra del rosarino en el banco, birlándole al público la estrella del espectáculo).

 

Mientras pasaban esos días eternos de la ausencia de la Luz, yo quedé mudo. Es que el que ilumina todo con lo que hace en una cancha, desde Barcelona hasta Tokio, desde Beijing a Buenos Aires es sin duda Lionel Messi. Así en estos días, mientras él estaba sentadito como un soldadito en descanso, en el banco de Martino, me di cuenta de que no podía hablar de nada.

No porque fuera a dedicarme eterna y exclusivamente al Pulga, no, pero sin él en movimiento me siento anulado, callado… Mueren las palabras. Dejo pasar de largo los partidos de la selección,  los golazos de Mattos y Cauteruccio, el regreso triunfal de River y Boca, los vaivenes de la Copa Libertadores, de la Champion; le doy descanso a Pep Guardiola y su banda asesina de Munich. “Cambia… todo cambia” al compás de Lío y su batuta.

Para este regreso al teclado de la compu, dejé colgada una razón de peso que escribió en esta sección, durante mi retiro espiritual, Gabriel Casas: “Ver a una Selección sin Messi es como ver a los Rolling Stones sin Mick Jagger o a Los Beatles sin John Lennon”. Es claro, ¿qué gracia tiene? Messi es el elemento principal para montar un espectáculo de fútbol. El seleccionado, sin Messi, se transforma en un equipo cualquiera, sin fútbol, sin ideas, sin meta. Los partidos que jugó Argentina en los Estados Unidos constituyeron una estafa flagrante al público que asistió a la cancha y a los hinchas del rosarino que quedaron en sus casas de la Argentina y de España. Y digo estafa, porque es imposible que la AFA no supiera que Messi no iba a jugar… fue de sombra en el banco de Martino. Barcelona ya había estipulado cuando se realizó la ronda anterior de amistosos internacionales, que no iba a ceder más a Messi para partidos de la selección que no fueran por campeonatos. ¿Cómo es eso? Porque, como dijo Ariel Ruya en La Nación, “Messi no es sólo un futbolista maravilloso: es el producto estelar de un negocio multimillonario”.

El domingo, como sabíamos y esperábamos todos los analistas de fútbol del mundo, Messi volvió a ocupar su puesto en el Barsa. Las cosas retornaron a su lugar. Y sabiendo que él está activo en algún punto del mundo, yo vuelvo a escribir. Aunque lo haga solamente con una frase, tras ver River 1 San Lorenzo 0: Me sentí en una calesita por la que atravesaban colores azulgrana y blanquirrojo volando, como ropa tendida en un día con viento huracanado. Después me avivé de que había también una pelota saltando de un lado a otro. ¡Ah!, pero ahora sé que Messi está recuperado y me siento feliz. Las pelotas, al menos las que toque él, volverán a tener el destino fijado.