Mi vestimenta es una disputa política

Tras las elecciones presidenciales donde también se disputaron las gobernaciones de la provincia y la ciudad de Buenos Aires, los medios de comunicación no tardaron en publicar artículos que reafirman la discriminación. ¿Por qué la construcción de los feminismos y el empoderamiento de las mujeres aun aparecen resistidos en el ámbito mediático?

Por Andrea Sosa Alfonzo* / Foto: Marcha 

Los titulares y noticias dedicados a la participación y la aparición de mujeres como Cristina Fernández, Fabiola Yáñez, María Eugenia Vidal y Juliana Awada referidas en las noticias pos elecciones del 27 de octubre, ya sea por sus actos democráticos como votantes o por sus apariciones públicas durante la jornada electoral, se centraron en los “outfits”, en una competencia que se impone en los vínculos entre mujeres y en diseñar perfiles que reafirman estereotipos de belleza, el rol de “acompañantes” junto a los hombres de la política, los modales o sus lugares de procedencia. ¿Por qué la construcción de los feminismos y el empoderamiento de las mujeres aparecen resistidos en la violencia de género mediática?

Ante las transformaciones socioculturales de un feminismo que logró debatir cómo iban a ingresar las nuevas generaciones y sus propias representaciones metiéndose a empujones en los poros de los armados políticos, la cobertura de los resultados de la contienda electoral presidencial mostraron a las mujeres de la política con coberturas cuasi de alfombra roja. Los titulares se lanzaron desde secciones como “protagonistas”, “clase”, “tendencias”, “fama”, “sociedad” o “realeza” muy lejos de las que los cobijan a ellos en “Elecciones 2019” y “política”, principalmente. Un cachetazo innegable de que la lucha política en los movimientos de mujeres es la lucha por el sentido común.

Los feminismos se han destacado por su rol transgresor en la disputa de sentidos, desde los relatos y narrativas sobre la realidad, de que el blindaje mediático opera con la lógica patriarcal, en la pelea por la incorporación del lenguaje inclusivo y no sexista, en la visibilización por la inequidad de los géneros. También fue transgresor el anuncio de la fórmula Fernández-Fernández cuando la grieta aparecía como común denominador al poder en Argentina, allí “la unidad de un proyecto político” requería la articulación de heterogeneidades. Requería volver para ser distintes: mejores. Sin embargo, incluso en estos nuevos tiempos que se avecinan (si es que es posible afirmar eso) las corporaciones mediáticas que funcionaron como tándem junto al proyecto de gobernabilidad de Cambiemos, se quedaron leyendo las viejas estructuras del país, por eso tras conocerse los resultados electorales actuaron como si la realidad argentina no hubiese cambiado durante los últimos cuatro años: se acentuaron las coberturas machistas.

Las noticias hicieron referencia a representaciones sobre las mujeres de la política, especialmente sobre Fabiola Yáñez; actual pareja y compañera de vida de Alberto Fernández, que aludieron al ideal hegemónico de belleza: “Looks en los búnker: qué lucieron Cristina Fernández, Fabiola Yáñez, María Eugenia Vidal y Juliana Awada para acompañar el anuncio de los resultados” Infobae – 30 de octubre de 2019; “Duelo de looks: Cristina Fernández, Juliana Awada, María Eugenia Vidal y Fabiola Yáñez” Revista Caras – 27 de octubre de 2019. En relación a la aceptación social de acuerdo a determinados valores que tienen las “figuras femeninas más influyentes” como “la familia”, “el buen gusto” y la “vida profesional” que dejaron atrás para convertirse en esposas, primeras damas o reinas: “El pasado que une a la reina Letizia con Fabiola Yáñez” Revista Caras – 28 de octubre de 2019; “Similitudes y diferencias. El duelo de estilos entre Fabiola Yáñez y Juliana Awada” Clarín – 29 de octubre de 2019. El mandato patriarcal por excelencia, el matrimonio, no estuvo exento en el tratamiento de los relatos sobre las mujeres: “¿Fabiola Yañez puede ser primera dama si no está casada con Alberto Fernández?” TN – 28 de octubre de 2019. O aquellos que condensan sentidos peyorativos otorgados por el lugar de origen y clase: “Fabiola Yañez: el estilo de la futura primera dama criada en Misiones” El Territorio – 28 de octubre de 2019; “Quién es la novia de Alberto Fernández, la “candidata” Primera Dama de Argentina”, El Cronista – 28 de octubre de 2019; “Fabiola Yáñez, la mujer que podría ser la primera dama” Perfil – 24 de agosto de 2019. De las coberturas consultadas, solamente el diario Página/12 publicó una entrevista el 07 de octubre de 2019 donde no solo rescata a Fabiola desde una perspectiva respetuosa considerando mostrarla a partir de su propia voz, sino que además la representa a propósito de su visión de Argentina en lo que sería, para ese entonces, un posible nuevo rol (“Fabiola Yáñez: "Este Gobierno no tiene empatía con nadie").

¿Cuáles son las operaciones discursivas que esconde este tipo de tratamiento de la información en contraposición a las coberturas que dan voz a los protagonistas varones con textuales, que los colocan en el centro de poder rodeados de otros varones, que les otorgan perfiles destacados por sus logros, sus capacidades analíticas y no por su vestimenta? La erradicación de la violencia de género y la equidad de género son aspectos transversales al análisis sobre la representación de las mujeres en los medios de comunicación. El proyecto de Monitoreo Global de Medios estudia la equidad de género en la prensa escrita, la televisión, radios, sitios de noticias web y tuits informativos de más de cien países en el mundo. Algunas de las recomendaciones para el 2020 fueron terminar con el sexismo en los medios y promover la igualdad de porcentajes entre quienes firman las noticias que en Argentina está dominada por varones en un 73%, un porcentaje similar se observó en la participación genérica de columnistas en noticieros de aire. Lo cierto es que ya sea que el debate social indica cierta resistencia sobre la apropiación del naming ´feminismo´, hay una aceptación generalizada que indica la necesidad de igualar entre los géneros. Para profundizar este último aspecto surge como prioritaria también la modificación de las representaciones de las masculinidades en los medios de comunicación, tal como lo señala Liliana Hendel, periodista y coordinadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Argentina.

Las candidatas feministas

La equidad en los niveles de participación de las mujeres en la vida político-partidaria también fue epicentro de disputa social. La ley de paridad de género para las listas de cargos electivos y partidarios se cumpliría recién en 2019, con el cumplimiento del 50 por ciento de candidatas mujeres en las listas de forma intercalada y secuencial. Sin embargo esta conquista reciente no impactó aun en la transformación cultural. Por eso, la acción ciber #FeministasEnLasListas surgió como una articulación estratégica que atravesó a todos los espacios partidarios por igual previo el cierre de listas en 2019. Había que pelear en los espacios político-partidarios y con bancas en el Congreso nacional la avanzada neoliberal y patriarcal, sobre todo, porque la insistencia en la instalación de sentidos misóginos por buena parte de los discursos dominantes de los medios de comunicación hegemónicos lo hacían notar. Somos testigas de los esfuerzos denodados que realizan en la construcción de representaciones y estereotipos, que lejos de ser marginales, contribuyen a la opresión social y cultural de las mujeres y disidencias. Discursos que instalan sentidos como la racionalidad, la capacidad de conducir y pensar o la toma de decisiones envestidos por la figura del varón, patriarca, cis- heterosexual, blanco, occidental, y por el contrario, establecen para las mujeres el lugar de “quien acompaña”, el deber ser femenino, los modales o la apariencia en los espacios públicos. La persecución a la ex mandataria y actual vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, que incluyó dedicatorias en las tapas de la revista Noticias o las declaraciones de Mauricio Macri tildándola de “impulsar locuras”, nos dejó una de las frases aglutinadoras del signo de época que comenzaron a trazar los feminismos desde 2015: “Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo” (tuit de CFK, 28 de mayo de 2018). Algo que parecía más el eco de un representante del siglo XIX que de alguien que no supo dirimir la contienda política sin descalificar a su adversaria.

La resistencia también es un arma que se juega en el mismo tablero, la utilización de vestidos verdes en las antesalas de los premios Martín Fierro y en las escaleras del Festival de Cannes cuando se debatía en Argentina la despenalización y legalización del Aborto o una Cristina encendida fuego (su vestimenta roja) en el búnker del Frente de Todxs para anunciar la victoria electoral junto a Alberto Fernández, y por consiguiente, la derrota del macrismo tras cuatro años en el poder. Si nos quieren representar por cómo nos vestimos, que aprendan a leernos entre líneas, tal vez se den cuenta que ahí también disputamos política.

 

*Comunicadora social, periodista especializada en género, feminista, dirige la revista Riberas y participa en la Radio de la Universidad Nacional de Entre Ríos.