Macrismo y militarización en Argentina: la huella (re)colonizadora

Abrirse al mundo para el macrismo significó, entre otras cosas, firmar acuerdos para el ingreso de militares estadounidenses o la instalación de bases que son, resistidas en los territorios por las poblaciones locales. Hablamos con Stella Calloni, periodista y escritora y con Elsa Bruzzone, profesora de historia y especialista en geopolítica sobre esta avanzada regional y la llamada “Doctrina Monroe del siglo XXI”.

Por Luz Ailín Báez  / Foto: Pepe Mateos 

En el contexto de las PASO analizamos lo que dejan casi cuatro años de gobierno Cambiemos en términos de geopolítica y la subordinación a políticas regionales que se impusieron de la mano de la gestión de Mauricio Macri al frente del Poder Ejecutivo Nacional.

Desde Marcha Noticias consultamos con Stella Calloni, periodista, escritora y analista internacional; y Elsa Bruzzone, profesora de historia y especialista en geopolítica, que historizaron sobre este avance re-colonizador sobre nuestros pueblos y recursos naturales.

Guerras de baja intensidad 2.1: ONGs y “lawfare”

“América para los Americanos” es el emblema de la Doctrina Monroe que encabezaba el documento Santa Fe 4. Los documentos Santa Fe fueron escritos para orientar la política de los Estados Unidos hacia América Latina. La imposición de un modelo que propició el complejo militar industrial estadounidense y escrito por el Comité Santa Fe – “think tank”, un laboratorio de ideas y doctrinario frente a la evaluación de la amenaza que constituía el marxismo en la región, tal como antes había constituido la Escuela de las Américas que funcionaba como usina de doctrina para los gobiernos militares de la región en Panamá.

El documento Santa Fe IV propició una política exterior ultradura en tiempos de Ronald Reagan y George Bush padre. La evaluación del Comité de Santa Fe para el siglo XXI, que se iniciaba, planteaba que los principales elementos importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos y para mantener su hegemonía regional eran: el control de los Estrechos Atlánticos, el uso del Canal de Panamá (“devuelto” en 1999 a los panameños), consolidar una ruta sureña segura alrededor del Cabo de Hornos, asegurarse que los países del hemisferio no sean hostiles a “sus” preocupaciones de seguridad nacional y, por último, que los recursos naturales del hemisferio estuvieran disponibles para responder a sus prioridades nacionales. Un decálogo que parece haber recuperado el gobierno de Cambiemos.

Tal como lo define Stella Calloni, “este Comité prepara cada diez años el modelo que van a aplicar sobre América Latina. En ese análisis reinventaron, remozaron la idea de la <<guerra de baja intensidad>>, un esquema para no sacar las tropas a la calle, inspirado en los golpes blandos que ya habían dado resultado para meterse en diferentes países de la ex Unión Soviética tras su caída. Asimismo, agregan que sería necesario el control de la infiltración en las estructuras judiciales, lo que hoy llaman law fare: el uso de la justicia para perseguir a personas”.

Para la analista, un elemento de acción fundamental para la región, es propiciar la descomposición de los parlamentos a través de la corrupción, la actividad política de Ongs, que han logrado con éxito en varios países. Así es que invitan a jóvenes y a jueces como el brasileño Sergio Moro y el argentino Claudio Bonadío,entre otros, para entrenarlos. La Fundación Libertad- para citar un ejemplo- con sede en Rosario, es una de las organizaciones no gubernamentales más antiguas (este año cumplió 31 años en el país), originarias de este movimiento ideado por el Comité Santa Fe. Actualmente es presidida por el Nobel, Mario Vargas Llosa. La misma ha promovido disertaciones de personalidades de la justicia nacional, como el juez Bonadío, de representantes mediáticos liberales, como el periodista y economista Javier Milei y ha sido sede de encuentros de primeros mandatarios como Mauricio Macri y Sebastián Piñera.

Con la llegada de Reagan al poder, América Latina fue invadida, con Fundaciones como la NED (Fundación Nacional para la Democracia) y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) luego transformada en la U.S AID. Fundaciones madres encargadas de recibir dinero enviado desde la Embajada de Estados Unidos para operar en los diversos países latinoamericanos, con los ejemplos más recientes de los intentos de golpe de Estado en Venezuela contra el presidente Maduro en Venezuela y el impeachment promovido por los altos mandos judiciales brasileños a la ahora ex presidenta Dilma Rousseff o el encarcelamiento forzado de Lula Da Silva.

Militarización de América Latina y avance sobre los recursos naturales

Por otra parte, Elsa Bruzzone, especialista en geopolítica y defensa, analizó que “de alguna manera todo lo que estamos viviendo ya fue adelantado en los documentos elaborados fundamentalmente a partir del año 2003 por el Pentágono, el Departamento de Defensa de Estados Unidos, Departamento de Estado, el Comando Sur, la CNA Corporación que está conformada por altos jefes militares y navales norteamericanos. Figuran también en las estrategias de Seguridad de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental del año 2012, en las nuevas estrategias que están fijando ahora donde ellos admiten, sin tapujos, que sus recursos naturales, los propios de Estados Unidos, están en vías de agotamiento. Por lo tanto, para tener libre acceso y control de recursos naturales que se encuentran a lo largo y ancho del mundo, necesitan expandirse militarmente a través de acuerdos para instalar bases comunes o bajo el pretexto de lucha contra el narcotráfico, terrorismo, las armas de destrucción masiva, los desastres naturales, las epidemias y las migraciones”.

“En la actualidad, las bases de EE.UU. más importantes en América Latina son las nueve que tiene en Colombia, las cinco que tiene en Perú bordeando la selva amazónica, la que tiene en Concón, Chile, disfrazada de sitio de entrenamiento de las tropas de Naciones Unidas; las que tiene en Centroamérica sobretodo la de Comalapa (El Salvador); las que tiene junto con la OTAN en las Islas del Caribe; y Puerto Rico que en sí es una base militar norteamericana y hacia el Sur la ocupación conjunta de Gran Bretaña, Estados Unidos y la OTAN de las Islas Georgias del Sur”, detalla Bruzzone.

Para Calloni, estamos hablando de la Doctrina Monroe del siglo XXI, “el proyecto más importante geoestratégico de recolonización que Estados Unidos ha instalado sobre nosotros. América Latina es un continente con vastísimos recursos naturales: agua dulce, litio, coltán, petróleo, yacimientos para petróleo no convencional, entre otros. Y está a mano. Tienen la facilidad de venir sobre nosotros porque somos aún países dependientes de ellos, en función de los tratados que han hecho estos gobiernos a lo largo de la historia. John Kerry, Secretario de Estado de Obama, “Vamos a volver al patio trasero”. Siempre nos consideraron patio trasero. Llevar petróleo de Venezuela les cuesta nada comparado con traer petróleo de Iraq. En Medio Oriente lo hacen con más violencia, acá con otra metodología. Nosotros somos una necesidad estratégica para ellos. Y por eso están acá metidos. Y por eso levantaron en 1999 el Comando Sur y sus casi 20 bases militares en la zona del canal de Panamá y se las dispersó en América Latina.

“En Perú hay FOL´s (Forward Operations Locations en inglés- bases de operación estadounidenses yankis establecidas para compensar la pérdida de las instalaciones en Panamá) nuevos todos los días, en Paraguay desde 2005 tenemos tropas de EE.UU. en el Chaco paraguayo, en la frontera con Brasil, cuando ingresaron para hacer una maniobra y se quedaron hasta la actualidad”, expresa Calloni, y agrega: “ahí tenemos la Base Mariscal Estigarribia- preparada para recibir aviones D52 que son los que trasladan los equipos grandes ya desde la época del dictador Stroessner- a 240 km de la frontera con Bolivia, muy cercana a la frontera argentina, base que está preparada para recibir entre 12 y 15 mil soldados de Estados Unidos si se produce una situación que amerite que vengan”.

Argentina en el contexto actual

En abril de 2017 se inició una demanda al gobierno nacional por hipotecar los recursos naturales como garantía del pago de la deuda externa. Previa a la presentación judicial, el abogado Eduardo Barcesat, uno de los demandantes, afirmó que el presidente Mauricio Macri “ha profundizado el endeudamiento y la sujeción a futuro de generaciones de argentinos, al comprometer, en todos los endeudamientos pactados en el curso del año 2017, como respaldo de los pagos de servicios e intereses, el conjunto de los recursos y riquezas naturales”. Y detalló que el hecho había ocurrido “el 11 de enero de 2017, a través del decreto 29/2017”. Mediante el mismo, “el presidente Macri facultó al Ministerio de Finanzas a tomar deuda por hasta U$S 20.000 millones o su equivalente en otra moneda y definió la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales sitos en Nueva York y/o Londres. Acto seguido, dejó constancia de la renuncia de la Argentina a la defensa de la inmunidad soberana y excluyó de este desistimiento a las reservas del Banco Central, los bienes diplomáticos, la herencia cultural, los depósitos bancarios, valores y otros medios de pago. Sin embargo, el decreto nada dice en su cuerpo central de los bienes comprendidos en el artículo 236 del código civil. Incluso en el anexo, de más de 400 páginas, termina incluyendo expresamente los recursos naturales, como prenda, en el caso de que la Argentina no pueda afrontar el pago de los intereses o del capital de la deuda”.

Meses después, en septiembre de 2017, Argentina recibió por primera vez en la historia al Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, en un claro gesto de alineamiento geopolítico con ese Estado, apéndice de Estados Unidos. Jorge Elbaum, periodista, sociólogo y presidente del Llamamiento Argentino Judío sostuvo, en ese entonces, que “la política exterior del gobierno de Mauricio Macri se ha basado en un alineamiento total con las posturas de Estados Unidos, el Reino Unido e Israel. Este nuevo posicionamiento geopolítico de Argentina también ha implicado que el gobierno de Cambiemos haya puesto gran parte del armado de su seguridad en manos de Israel, sus servicios de inteligencia y el negocio de la compra de armas” ( https://www.diariocontexto.com.ar/2018/06/06/jorge-elbaum-la-decision-de-macri-de comprarle-armas-a-israel-supone-un-pacto-geopolitico/ ). Así, en julio de 2018 empezaron a patrullar los casi mil kilómetros de frontera fluvial, desde Clorinda (Formosa) hasta Posadas (Misiones, Argentina), dos lanchas israelíes, desmesuradamente equipadas con armamento de guerra, con el fin de prevenir el narcotráfico. Tiempo antes, la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) había pedido al gobierno que revise la decisión de comprar a Israel las 4 lanchas artilladas por 49 millones de dólares porque con ese monto se habrían podido construir 20 en la Argentina.

Ya en el corriente año, el Boletín Oficial del 22 de mayo de 2019, en su artículo 6 dispuso que: “La infraestructura destinada a la atención del visitante de los Parques Nacionales y Monumentos Naturales se ubicará en las Reservas Nacionales. De no ser posible prestar desde éstas una adecuada atención, la que se sitúe, con carácter de excepción, en los Parques Nacionales se limitará a lo indispensable para no alterar las condiciones del estado natural de éstos. A tales fines y siempre que resulte justificado en virtud de un interés general manifiesto, el PODER EJECUTIVO NACIONAL a propuesta de la ADMINISTRACIÓN DE PARQUES NACIONALES, que exprese que no significará una modificación substancial del ecosistema del lugar, podrá acordar, mediante Decreto singular, autorización para construir edificios o instalaciones destinados a la actividad turística y, en tal caso, se faculta al PODER EJECUTIVO NACIONAL a otorgar -con todos los mencionados recaudos- concesiones de uso, de hasta TREINTA (30) años”. En otras palabras, el Poder Ejecutivo Nacional puede autorizar construcciones para el turismo por decreto, puenteando al ente regulador de dichas acciones.

Cabe preguntarnos entonces, ¿cómo queda entonces parada Argentina frente a este contexto, tras las decisiones tomadas por el gobierno nacional durante estos cuatro años? ¿Qué políticas protegen hoy nuestra democracia y nuestros recursos? Para Elsa Bruzzone, “El país ha delegado la defensa de nuestro territorio, la defensa nacional, en manos del Comando Sur. Los convenios que se han hecho con la Guardia Nacional del estado de Georgia delegan también los que vendría a ser parte de nuestra defensa. Como tenemos delegado en Comando Sur la defensa del país, si mañana desembarcaran marines, le tendríamos que pedir a los marines norteamericanos que nos vengan a defender de sus propios compañeros”. Para la especialista en Defensa, el país está en total indefensión. “Prácticamente Argentina no tiene fuerzas armadas. Todo lo que era producción para la defensa- Fabricaciones Militares, fábrica de aviones y tanques, los artilleros como Río Santiago- fue totalmente desmantelado y está en terapia intensiva. Hasta han intervenido, desde el gobierno, a la obra social de las tres Fuerzas Armadas que cuenta con una caja valuada en 20 millones de pesos”, apunta. “El gobierno ha priorizado a las fuerzas de seguridad sobre las fuerzas armadas y el plan es transformar a las fuerzas armadas en una fuerza de seguridad: integrarlas a Gendarmería, Prefectura o a otras fuerzas para dedicarlas a la seguridad interior. Es un regreso a la Doctrina de la Seguridad Nacional, donde el enemigo vuelve a ser el propio pueblo”, señala Bruzzone.

No obstante, resalta que los intentos por establecer bases norteamericanas en nuestro país vienen fracasando: “No han podido instalar siquiera las que querían instalar en la provincia de Misiones en la zona de la Triple Frontera- justamente un lugar importante de recarga y descarga del Acuífero Guaraní, el cuarto reservorio de agua subterránea del mundo que compartimos Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. No han podido instalar en Jujuy, en la frontera con Bolivia, en el corazón del litio. No han podido instalarla en Neuquén, muy cerquita del aeropuerto de Neuquén, en la meseta patagónica del camino petrolero, muy cerca del yacimiento de Vaca Muerta y con proyección también hacia los recursos de agua que se encuentran en la provincia. Y tampoco la han podido instalar, pese a los esfuerzos que han hecho, en la provincia Tierra del Fuego, Islas Malvinas del Atlántico Sur y Antártida Argentina, con la intención de tener más libre acceso y control hacia la Antártida que es muy rica en recursos naturales y cuya prohibición para explotación termina en el año 2041. Es decir que pese a todos los acuerdos y pese a todos los intentos, los pueblos nuestros han impedido la instalación”.

Calloni disiente en este punto y sostiene que hoy tenemos a nuestro país cercado desde todos los flancos, mediante bases encubiertas: en Concón (Chile), Tolhuin (Tierra del Fuego), en Neuquén y en Jujuy: “Hasta ahora nunca se había podido establecer ninguna base estadounidense en nuestro país. Pero en marzo de 2016 vino Obama y se empezaron a establecer unan cantidad de permisos para la injerencia de EE.UU. en América Latina. Macri firma un acuerdo de seguridad con Obama que nunca ha pasado por el Congreso donde prácticamente aceptaba a entregar todos los datos de los habitantes de Argentina. Luego, en 2017, se votó en Argentina que se le entregaran los datos de la ANSES- el archivo de datos más grande sobre la población argentina- a marcos Peña. Acto seguido, desenterraron el decreto de Menem del año 1995 que nunca se había efectivizado para que Estados Unidos pusiera una base en Tolhuin, en Tierra del Fuego, que tiene como supuesta finalidad hacer logística para las expediciones a la Antártida, con lo cual estaban aceptando que fuerzas extranjeras van a estar haciendo expediciones constantes a la Antártida nuestra. Esa base hoy existe, con la finalidad de hacer vigilar ensayos nucleares. En Neuquén, con el pretexto de la ayuda humanitaria frente a desastres naturales, hay prácticamente terminada una base. Abiertamente el Comando Sur propuso construir la misma y los grandes diarios titularon que era con el “propósito de ayuda humanitaria contra los desastres naturales”, al igual que la maniobra que hubo en Misiones en las Cataratas del Iguazú, se hizo con diversos países para aprender a combatir los diversos desastres naturales. En octubre de 2016 firmó Bullrich con la entonces gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, un acuerdo para crear un centro de inteligencia regional para aprender los temas de inteligencia- como una escuelita de las Américas- se creó, se firmó el acuerdo sin consultar al Congreso. Es una base encubierta. (LINK: http://www.telam.com.ar/notas/201610/168901-bullrich-centro-integral-de-inteligencia-tierra-del-fuego.html ). En 2018 el ministro Aguad anunció que se iba a poner una base logística también en Ushuahia. (link a nota: https://www.telam.com.ar/notas/201802/254217-una-base-logistica-en-ushuaia-permitira-competir-para-ofrecer-servicios-por-us-60-millones-anuales.html ) Con esto tendríamos por lo menos tres bases. Luego está la base en las Islas Malvinas. La zona sur es estratégica por su composición geográfica y territorial. Están tomando zonas fronterizas. En Misiones las lanchas artilladas israelíes -compradas bajo el ministerio de Patricia Bullrich- patrullan los ríos fronterizos “contra el narcotráfico y el terrorismo” y con su ingreso entraron al país 500 efectivos entrenados en dicho país”.

En el caso de Neuquén, Bruzzone opina que “es real que han tratado de retomar la construcción de dicha base, pero la resistencia de toda la provincia -donde también ha tenido una actitud muy importante los medios de comunicación hegemónicos oficiales como los alternativos-, ha impedido que progresaran en la instalación de la base. No obstante, el plan final está presto a llevarse a cabo en cualquier momento: “Como han delegado la defensa nacional en manos del Comando Sur entonces no necesita FF.AA. La misión de toda FF.AA. es la defensa del territorio y los recursos naturales, de la población ante el ataque de un enemigo exterior. Lo que se está intentando hacer es terminar de destruir a esas FF.AA. Por eso no hay equipamiento o es reciclado con 50 años de antigüedad y adquirido mediante negociados con países europeos o aliados de Estados Unidos como Israel”, aclara.

Bases yanquis: ilegales

Un dato no menor que mencionan ambas especialistas es que necesariamente el Congreso de la Nación tiene que aceptar estos acuerdos y convenios que se hicieron para que realmente sean legales. Esto está previsto desde la reforma constitucional de 1994, en el capítulo IV, “Atribuciones del Congreso”, donde según el artículo número 75 inciso 24, corresponde al Congreso: “Aprobar tratados de integración que deleguen competencias y jurisdicción a organizaciones supraestatales en condiciones de reciprocidad e igualdad, y que respeten el orden democrático y los derechos humanos. Las normas dictadas en su consecuencia tienen jerarquía superior a las leyes.

La aprobación de estos tratados con Estados de Latinoamérica requerirá la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara. En el caso de tratados con otros Estados, el Congreso de la Nación, con la mayoría absoluta de los miembros presentes de cada Cámara, declarará la conveniencia de la aprobación del tratado y sólo podrá ser aprobado con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara, después de ciento veinte días del acto declarativo.

La denuncia de los tratados referidos a este inciso, exigirá la previa aprobación de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara. Instancia que aún no ha ocurrido pese al pedido de senadores/ as y diputados/ as exigiendo ver los convenios para saber de qué se trataban. Entonces, la totalidad de las bases propuestas en estos acuerdos y convenios entre el gobierno nacional y los Estados Unidos son ilegales, ilegítimas e inconstitucionales.

Mientras los grandes medios de comunicación callan, Argentina y el resto de los países del hemisferio sur caminamos entre la posibilidad de volver a ser Estados nacionales más soberanos y autónomos o ser totalmente fagocitados y transformados en un apéndice de las corporaciones transnacionales militares, financieras y económicas que buscan avanzar sobre nuestros recursos naturales. Entre ser Patria o volver a ostentar la huella de una bota militar estadounidense sobre nuestra Casa.