Monedero: “PODEMOS es el grito que demostró que el emperador estaba desnudo”

Monedero: “PODEMOS es el grito que demostró que el emperador estaba desnudo”

Por Diego Herchhoren. Juan Carlos Monedero, politólogo y referente de Podemos, explica en esta segunda parte de la entrevista con Marcha el impacto de esta organización que trastocó la política en España. También opina sobre ETA, el ex juez Garzón y los DDHH en ese país.

-El surgimiento de Podemos hizo que organizaciones de izquierda y movimientos sociales en España se replantearan las estrategias de lucha. ¿Cuál es tu análisis del estado de este movimiento antes y después de Podemos?

-Podemos ha “podemizado” el sistema político español y ha surgido de las afueras del sistema. Ha sido el grito que demostró que el emperador estaba desnudo. La irrupción de Podemos en el Parlamento europeo, pese a su modestia, no deja de ser un 8% del voto emitido. Ha supuesto un terremoto que obliga a todo el sistema político a repensarse. Ha urgido también la abdicación del Rey, temeroso de que una nueva mayoría en el Parlamento no permitiera una Ley de Sucesión. Ha supuesto la dimisión del Secretario General del Partido Socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, ha obligado a la dimisión del eurodiputado Willy Meyer por un problema con un fondo de pensiones en un paraíso fiscal; ha obligado al líder del Gobierno a hablar de la necesidad de una regeneración; ha obligado a Izquierda Unida a comenzar un proceso interno de mayor cercanía a la calle, al 15-M y todo lo que significó esa reinvención de la política.

Todo lo que nosotros nos planteamos al nacer, esa exigencia de romper los candados del régimen constitucional de 1978, ya lo hemos logrado. Ahora estamos en la segunda fase, que es convertir toda esa ilusión despertada en un proceso constituyente que siente las nuevas bases del nuevo sistema político español.

-España es el país con mayor población carcelaria de Europa entre prisiones, centros de menores y Centros de Internamiento de Extranjeros. Su procedimiento penal y penitenciario es de los más duros. ¿Cómo valoras los derechos humanos en España, no sólo en el aspecto formal sino también en cuanto a la existencia de la Ley Antiterrorista, la Ley de Partidos y la existencia de un tribunal del franquismo como lo es la Audiencia Nacional?

-Podemos ha señalado la lucha contra la corrupción como uno de sus ejes y a la casta como responsable, y también hemos señalado la vulneración de los derechos de los más débiles. Una de las cosas que ha hecho nuestro diputado Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal anticorrupción de España, una persona de un prestigio enorme, ha sido una directiva europea para cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros y terminar con esa tortura que infligimos a los inmigrantes en la frontera, con cuchillas, y con esa pérdida de derechos de eso que se llama “devoluciones en caliente”.

Tiene que ver igualmente con ese “derecho penal del enemigo” propio de nuestro sistema político, que demoniza al diferente, cosa que estamos sufriendo desde Podemos, donde el hecho de que no seamos parte del entramado político tradicional nos lleva a ser calificados como “financiados” por parte de un régimen extranjero como lo sería el de Venezuela o ETA directamente.

Si uno atiende a los informes de Amnistía Internacional, si uno atiende a seis millones de desempleados, a los desahucios, a la gente buscando en los cubos de basura, se entiende que el Estado de Derecho en España se haya roto y exista una “desconstitucionalización” de la democracia. Por tanto, está todo por inventarse.

-¿En España se encarcela por las ideas?

-Por supuesto. La nueva reforma del Código Penal criminaliza delitos de opinión como puede ser rodear el Congreso de los Diputados, manifestarte delante de una central nuclear, hacer un escrache a un político o confrontar un policía. Todo eso ahora es un delito.

Más allá de que la Ley de Partidos decidió operar penalmente un espacio que era mejor que operarlo políticamente, hay una discusión muy complicada en España acerca de si la lucha contra el terrorismo es una lucha política o una lucha como la que se puede dar contra una banda criminal como pueden ser los ladrones de coches o de gallinas.

El apoyo popular que ha demostrado el independentismo vasco, incluso en sus expresiones más violentas, llevó a entender a los gobiernos de España que era un problema político. Por eso el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se sentaron a negociar con la banda terrorista ETA y por tanto eso nos indica que hay un asunto por resolver. No se nos olvida que (Arnaldo) Otegi está en la cárcel, y que está encarcelado por defender una salida política para ETA, cosa que después ha sancionado el Tribunal Supremo. Sería más útil para la democracia que Otegi esté fuera que dentro de la cárcel.

-Desde hace algunos meses, organizaciones políticas y de DDHH en Argentina vienen repudiando la presencia del ex juez Baltasar Garzón. Se le reprocha su papel en la lucha antiterrorista en España, su colaboración con el gobierno colombiano de Álvaro Uribe e incluso el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, tradicional convocante de las marchas del 24 de marzo, lo repudió por su papel en la tortura de detenidos políticos en el País Vasco. A muchos sorprendió la foto de Pablo Iglesias (referente de Podemos) dándose un apretón de manos con él, y además Garzón no ha ocultado sus intentos de acercamiento a Podemos. ¿Qué opina de esto? ¿Cree que Garzón podría estar en Podemos?

-Tengo cosas escritas sobre el intento de algunos sectores de la izquierda de reinventar hace un tiempo un espacio político encabezado por Garzón. Me parece muy desafortunado, sobre todo por este tipo de “cuitas” pendientes que le reprochan, sobre todo desde el País Vasco o Cataluña y desde sectores comprometidos con los derechos humanos. Creo que Garzón tiene “demasiada mochila” biográfica e ideológica como para ser un referente de la construcción de algo nuevo y pertenece a una generación que tiene que dejar paso a algo nuevo.

-¿Pertenecería a “la casta”?

-Pues ahora mismo no. La casta hace referencia al entramado político y, por tanto, si nos ponemos así, ampliaríamos tanto el concepto que perdería toda su significación. “La casta” no es un concepto académico cerrado, hace referencia a aquellos sectores que obtienen algún tipo de privilegio de su condición y no hay que olvidar que Garzón fue expulsado de la carrera judicial por hacer algo que nosotros también defendemos y que es recuperar la memoria histórica.

Garzón es un personaje controvertido. Tiene luces y tiene sombras. Garzón se ha comprometido contra la corrupción en España y por esto tiene una amistad con Jiménez Villarejo pero en otro tipo de cosas está muy alejado de lo que nosotros queremos construir. Por tanto, Garzón no es relevante en lo que significa Podemos. Lo hemos dicho muchas veces que quien tenga demasiada “mochila” ideológica debe dejar paso a otra gente que sepa sumar para enfrentar las políticas de la Troika, y ahí pedimos generosidad. Nos parece muy bien que incluso el propio juez Garzón tenga simpatías por Podemos, pero nosotros queremos construir, como decía Machado, “más ligeros de equipaje”.