Morir en la frontera: El asesinato de Santrich y el silencio binacional

El asesinato de Jesús Santrich el pasado  17 de mayo en territorio venezolano se constituye como una grave violación a la soberanía nacional por parte de Estados Unidos y el Estado colombiano sobre la cual se ha tendido un manto de silencio por parte de los gobiernos de ambos lados de la frontera. En esta exclusiva, la analista venezolana se pregunta por qué tanto Caracas como Bogotá han mantenido un estricto pacto de silencio sobre el asesinato.

Por Danna Urdaneta desde Venezuela

Versiones sobre los hechos han salido a la luz pública y se enfrentan de manera desigual. Como es costumbre, los medios de comunicación uribistas posicionaron la matriz de opinión de que la muerte fue producto de un enfrentamiento entre bandas ilegales y/o con la guerrilla de Gentil Duarte; en cambio, en un parte de guerra las FARC-EP Segunda Marquetalia denunciaron una “emboscada ejecutada por comandos del ejército de Colombia (…) por orden directa del presidente Iván Duque” para asesinar a un ciego que no fueron capaces de capturar.

La fundación de las FARC-EP Segunda Marquetalia el 29 de agosto de 2019 fue respondida por Iván Duque el mismo día ofreciendo 3.000 millones de pesos colombianos (casi US $800.000) en recompensa por la captura de Jesús Santrich, Iván Márquez y demás líderes guerrilleros. El 18 de junio de 2020 Mike Pompeo, secretario de Estado de los Estados Unidos, ofreció 10 millones de dólares por información que diera con la captura del líder guerrillero. De este modo, con un discurso de lucha contra el terrorismo trasnacional se disfraza el verdadero objetivo de disputa: la penetracion imperialista hacia Venezuela.

Las excusas son las “amenazas transnacionales”, el objetivo es el petróleo

El 8 de febrero de 2021 Iván Duque anunció desde Tolemaida (la base militar norteamericana más grande en territorio colombiano) la creación del Comando contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales (CONAT) conformado por 7.000 hombres y mujeres del Ejército Nacional, un cuerpo especializado y destinado para liquidar “a cualquier forma transnacional de terrorismo”, es decir, a los máximos líderes de las guerrillas comunistas en Colombia. Este comando élite entraría en operaciones el mes de mayo.

El presidente Iván Duque aprovechó el día del anuncio para amenazar a Venezuela por supuestamente proteger “terroristas” en su territorio. Nicolás Maduro respondió en rueda de prensa ante medios internacionales denunciando que en territorio colombiano hay cinco campamentos paramilitares que pretenden derrocar el gobierno bolivariano. Añadió:

Ojalá algún día hubiera una investigación independiente, porque hemos dado las coordenadas, hemos mostrado los nombres. Y tenemos mucho más, que en cualquier momento lo vamos a sacar (…). Ojalá Iván Duque tomara en serio su papel de presidente y protegiera la frontera de Colombia. Él anuncia un comando especial, ¿y cuántos comandos han creado en setenta años? Y todos han fracasado.

La muerte de Jesús Santrich en la franja binacional en la Sierra de Perija del estado Zulia de Venezuela, se constituye como una grave violación a la soberanía venezolana por parte de Estados Unidos y el Estado colombiano al infiltrar un comando élite del Ejército Nacional de Colombia dirigido por el general Eduardo Zapateiro e Iván Duque. Los comandos fueron extraídos en un helicóptero de color amarillo rumbo a Colombia. Al parecer, entraron y salieron del territorio venezolano sin ser detectados.

El parte de guerra presentado por las FARC-EP Segunda Marquetalia sobre la muerte de Jesús Santrich confirma que el CONAT más que combatir el narcotráfico y perseguir a las insurgencias se constituye como la vanguardia de un ejército invasor dirigido por el Pentágono para intervenir en la República Bolivariana de Venezuela y apoderarse de su petróleo.

Esta acción militar es una escalada más de los Estados Unidos para probar la capacidad operativa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ante cualquier intervención que apunte, por ejemplo, a tomar el control de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, donde se ubica la cuenca petrolífera que durante el siglo XX fue la de mayor producción petrolera en el país y el mundo. Este lago queda a escasos kilómetros del lugar donde fue asesinado Jesús Santrich. Es imposible hablar del conflicto social y armado desde una perspectiva binacional sin mencionar las dinámicas de desplazamiento y abandono estatal en la frontera colombo-venezolana.

Dinámica de la franja binacional de la Sierra de Perijá

El asesinato de Santrich sucedió en el occidente venezolano del estado Zulia, uno de los más golpeados del país en cuanto a la decadencia de los servicios públicos, pero también uno de los más afectados por la crisis migratoria al ser un estado fronterizo.

La dinámica de la franja binacional del Catatumbo, al sur de la Sierra, es descrita por la Defensoría del Pueblo (2021) de Colombia de la siguiente manera:

El tránsito en la frontera para las comunidades campesinas e indígenas ha significado parte de la dinámica económica, social y cultural desde antes de la creación de las repúblicas, además de una estrategia de supervivencia de la población desde la incursión del paramilitarismo en la región a finales de los años 90, pues, para cuando se intensificaba la violencia, un mecanismo de autoprotección ha sido trasladar sus caseríos a territorio venezolano para luego retornar.

El círculo blanco es donde se encuentra ubicado el Parque Nacional Sierra de Perijá.

La presencia del líder guerrillero se dio en una región donde la población es binacional: desplazados del conflicto y la pobreza en Colombia encuentran del lado venezolano un lugar donde vivir, igual que los últimos años los desplazados del capitalismo en Venezuela han construido su hogar en Colombia. En esta región apartada de la Venezuela profunda las escuelas son improvisadas y es normal que la maestra de la escuela rural sea una colombiana desplazada y sin documentos. No hay Centros de Diagnóstico Integral de la Misión Médica cubana, las niñas y los niños nacen con parteras y es común que no tengan acta de nacimiento ni cédula de identidad. Este año escuché a un funcionario de la región decir: “aquí no ha llegado la Revolución Bolivariana”. Persiste el silencio gubernamental y se imponen las razones de Estado en Venezuela para ni siquiera mencionar la muerte del camarada Jesús Santrich.

El silencio del gobierno venezolano y la diplomacia de los pueblos de Nuestra América

Si el gobierno venezolano confirma la muerte de Jesús Santrich en Venezuela quedaría entrampado en estos señalamientos: a) “se comprueba que en Venezuela se refugian narcocriminales” tal y como afirmó el ministro de defensa colombiano Diego Molano el 18 de mayo de 2021, b) el gobierno fue permisivo o cómplice de su muerte, c) el Estado venezolano no está en capacidad de defender su soberanía.

Álvaro Uribe Vélez, Rafael Correa y Hugo Chávez dejaron un precedente en el manejo de estos escenarios de guerra: el primero de marzo de 2008 en Sucumbíos, Ecuador, fue asesinado en estado de indefensión el canciller de las FARC-EP Raúl Reyes luego de un bombardeo (también en una zona binacional colombo-ecuatoriana). El hecho generó una crisis diplomática que provocó la ruptura de relaciones entre estos países y la movilización de tropas ecuatorianas y venezolanas hacia sus respectivas fronteras con Colombia.

El 7 de marzo de 2008 en la XX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río el presidente Hugo Chávez aprovechó la ocasión para promover la salida dialogada al conflicto y narró su experiencia militar de cómo en la Cuarta República se asumía el conflicto colombiano como un conflicto común, de ambos países. A esto vale acotar que el Censo socioeconómico realizado por la Universidad Nacional de Colombia a excombatientes de las FARC-EP en 2017 arrojó que Venezuela es el país que más ha aportado combatientes internacionalistas a la lucha guerrillera colombiana con un total de 54 censadas y censados, esto sin contar quienes murieron dignamente en combate o no fueron censados.

En la encrucijada que ha generado el asesinato de Jesús Santrich la derecha internacional “olvida” intencionalmente en sus análisis que, si algún funcionario del alto gobierno venezolano admite este asesinato, también sería la confirmación de que Colombia violó la soberanía venezolana y por ello debe responder.

Frente al conflicto en Apure la posición asumida por el ministro de Defensa venezolano Vladimir Padrino López partió de que la presencia de grupos irregulares colombianos en Venezuela significaba la violación de la soberanía. Ese planteamiento niega por completo que desde la Cuarta República la política exterior hacia Colombia ha sido siempre la de la salida dialogada al conflicto.

Por ejemplo, durante los Diálogos de Caracas (1991), la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y el presidente colombiano César Gaviria se reunieron de manera oficial dos veces en la capital venezolana. Es decir, el expresidente Carlos Andrés Pérez convirtió a Venezuela en un territorio neutral para buscar una salida a la guerra colombiana. Al expresidente Rafael Caldera lo señalaron en más de una oportunidad de tener una oficina de las FARC-EP en Caracas.

Esta política exterior también ha tenido su correlato en el movimiento popular y partidos políticos chavistas y de la izquierda venezolana: la diplomacia de los pueblos de Nuestra América rindió homenaje al líder revolucionario Jesús Santrich en un tuitazo el 18 de mayo de 2021 con las etiquetas #JesúsSantrich y #ColombiaResiste que en Venezuela fueron tendencia nacional gracias al impulso del Partido Comunista de Venezuela y de todas las expresiones políticas que se agrupan en la Alternativa Popular Revolucionaria (APR).

El 27 de mayo organizaciones venezolanas celebraron el Día Internacional del Derecho de los Pueblos a la Rebelión Armada en la plaza Manuel Marulanda de la parroquia de 23 de Enero de Caracas. Esta vez la actividad fue otro homenaje al líder guerrillero asesinado. Nuevamente, ante el silencio gubernamental de Venezuela por el asesinato del líder de las FARC-EP Segunda Marquetalia se impuso la diplomacia de los pueblos. Expresiones de las bases del Partido Socialista Unido de Venezuela, el Partido Comunista de Venezuela en su conjunto y la Alternativa Popular Revolucionaria que hacen vida en el Movimiento Continental Bolivariano se unieron para expresar su solidaridad y camaradería con la organización guerrillera. Aparte del asesinato de Jesús Santrich hubo otros casos de revolucionarios colombianos y guerrilleros de las antiguas FARC-EP que fueron capturados en el territorio venezolano.

Caso Rodrigo Granda, Joaquín Pérez Becerra y Julián Conrado

Esta no sería la primera vez que el Estado colombiano realiza operaciones militares que violan la soberanía venezolana. El caso del canciller de las antiguas FARC-EP Rodrigo Granda es el más ejemplar. Fue capturado por la Interpol el 13 de diciembre de 2004 en Caracas, luego fue trasladado ilegalmente a Cúcuta donde el Estado colombiano legalizó su captura. El montaje del expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez fue descubierto luego de que se hubiera adjudicado el trofeo de guerra. Con intermediación de Francia y Venezuela Rodrigo Granda fue liberado por Uribe el 4 de junio de 2007. La captura de Granda generó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Otro caso emblemático involucrando a Venezuela, Colombia y las antiguas FARC-EP fue la captura de Julián Conrado el 1° de junio de 2011. Conrado estuvo recluido en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional hasta el 10 de enero de 2014, contó con una campaña de solidaridad de la izquierda venezolana y el movimiento social chavista que logró su trasladado como miembro de la delegación de paz de las FARC-EP en La Habana. El 27 de octubre de 2019 fue elegido alcalde en Turbaco, al sur de Bolívar, erigiéndose como el primer excombatiente en un cargo de elección popular.

También el periodista sueco de origen colombiano Joaquín Pérez Becerra, editor de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, fue capturado el 22 de abril de 2011 en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía y deportado a los tres días a Colombia. Su deportación significa hasta hoy la revictimización de un refugiado político1. La captura de Pérez Becerra logró una de las grandes movilizaciones autoconvocadas por el movimiento popular chavista en la historia de la Revolución Bolivariana. La movilización no contó con apoyo del PSUV y marchó bajo la consigna “¡revolución no entrega revolucionarios!” hasta la Asamblea Nacional en rechazo al secuestro y deportación de Pérez Becerra2. La respuesta del Estado fue la dispersión de la movilización con gases lacrimógenos.

¿Qué hacía Jesús Santrich en Venezuela?

Con la captura de Rodrigo Granda en Caracas, el encarcelamiento de Julián Conrado y la entrega de Joaquín Pérez Becerra al Estado colombiano resulta risible que en distintas etapas del proceso bolivariano el imperialismo y sus aliados en la región señalen a Venezuela como promotor del “terrorismo trasnacional”.

Parafraseando al profesor de la Universidad Nacional de Colombia Jairo Estrada en una entrevista a RevistaSemana: hablar de Jesús Santrich en Venezuela es hablar del arquitecto de los Acuerdos de Paz de La Habana en un país que hace años es acompañante y promotor de los procesos de paz en Colombia. Hablar de Jesús Santrich en territorio venezolano es hablar de quien retornó a la lucha armada para salvar su vida ante la ausencia de garantías políticas. Siempre dejó claro que un nuevo proceso de paz sería posible con un gobierno distinto al de Iván Duque. Es prácticamente imposible saber qué hacía un perseguido político en tierras bolivarianas, su asesinato introduce la pregunta: ¿el conflicto social y armado es exclusivamente colombiano o ya podemos hablar de un conflicto transfronterizo del cual hacemos parte?

Reflexiones sobre esta etapa del conflicto binacional

La guerra híbrida que vivimos en Venezuela como un conflicto armado donde se utilizan todos los medios a disposición, incluso el terror y la insurgencia, tiene una expresión militar imperialista en todas las fronteras con las permanentes agresiones de los últimos años. Frente a esto y un conflicto armado no resuelto en Apure resulta indispensable estudiar la guerra que inició en Colombia pero que gobiernos de la Cuarta República y combatientes del pueblo venezolano asumieron como un conflicto común.

En esta perspectiva, donde el mismo presidente Hugo Chávez confesó haber patrullado territorio colombiano con tropas venezolanas y colombianas cuando era capitán del Ejército, es indispensable quitar la frontera política y mental para asumir la resolución de la guerra también de forma común, sin doble moral ni hipocresías: la oligarquía colombiana debe asumir su responsabilidad en la guerra híbrida venezolana y en su solución definitiva hacia la paz con justicia social.

Hugo Chávez conoció la frontera como contrainsurgente que patrullaba buscando a los guerrilleros para asesinarlos. De esta experiencia concluyó que la única solución a la guerra es la paz. Jesús Santrich fue un líder guerrillero y arquitecto del Acuerdo de Paz de La Habana. De esta experiencia concluyó que no puede haber paz con perfidia y sin justicia social. En el escenario venezolano es indispensable mantener esta perspectiva bolivariana.

1         https://albaciudad.org/2011/04/joaquin-perez-becerra-habia-venido-en-numerosas-ocasiones-a- venezuela/

2        https://www.youtube.com/watch?v=LAb0PAjGTOY