“Nos jugamos un gobierno que pueda acompañar el proceso constituyente”

En una pregunta y una respuesta, un análisis exprés sobre la importancia de las elecciones del próximo domingo en Chile. Qué se juega en los comicios presidenciales y porqué es tan importante que la mirada sea de mediano plazo y por fuera del hiper presidencialismo.

Por Laura Salomé Canteros / Foto: @dezetag

Chile estalló contra la precarización de la vida, la desmemoria y el racismo y sus propuestas de cambio para la vida digna, la autonomía y la felicidad del pueblo amaga asomarse como mística y convicción en las elecciones presidenciales del domingo 21 de noviembre.

Valentina Olivares Grey es activista feminista, comunicadora y política de izquierdas. Es integrante de una generación que está corriendo el cerco de lo posible y es una militante de la unidad para combatir el terrorismo del capital poniendo a la política en el centro.

Valentina es ágil, sensible, consciente de lo complejo del momento, y al igual que el análisis que realizó previo a las elecciones constituyentes, esta vez nos explica el contexto de la que será una de las jornadas más esperadas y ojalá, esperanzadoras, en la región.

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– Valentina, ¿qué se juega en estas elecciones?

Lo que se juega son las condiciones de posibilidad para encauzar y profundizar el proceso de cambios que se instaló con el estallido de 2019 y para enfrentar -desde una perspectiva antineoliberal- la crisis y la recuperación social económica post pandemia.

Lo principal que nos jugamos, en este momento, en términos de mediano plazo es un gobierno que pueda acompañar el proceso constituyente y que haga viable la entrada en vigencia, en un corto plazo de la Constitución que va a salir de la Convención el próximo año. Y dadas las características programáticas de las candidaturas que tienen mayor posibilidad de ser electas -en el caso de la izquierda centro izquierda, Gabriel Boric-, lo que nos jugamos es la posibilidad de una mucho mayor redistribución de la riqueza social a través de reformas económicas -principalmente orientadas a mayor recaudación y ampliación de la seguridad social-, tanto en la ampliación de financiamiento, capacidades y servicios que entregan los gobiernos locales a niveles municipal y regional como en la provisión de derechos básicos que tienen que ver con seguridad social, la reforma de pensiones -la más significativa-, la reforma de salud y otras reformas importantes en materia política que no se mencionan en los programas porque eso está delegado principalmente en la tarea de la Convención Constitucional. Por primera vez, de manera tardía por supuesto y siempre con desafíos pendientes, pero de manera contundente

En esa perspectiva de transformación política y de construcción de condiciones de posibilidad para largo plazo, la agenda feminista y la agenda ambiental son muy relevantes. Tanto en materia de ampliación de derechos que tienen que ver con el ámbito del reconocimiento y la erradicación de las violencias para la población, para las disidencias sexuales y para las mujeres, y también en la construcción de una seguridad social con un enfoque feminista transversal donde la propuesta más significativa -además de la transversalización de la mirada en las políticas de salud, educación y pensiones-, tiene que ver con la creación de un sistema nacional de cuidados;  desde la ampliación de servicios de protección a la infancia y de cuidados en materia de políticas públicas ya existentes a la coordinación de esos servicios y la instalación de nuevas agencias y mecanismos institucionales que permitan la corresponsabilidad social para la sostenibilidad de la vida.

Respecto del enfrentamiento con la derecha, es una definición que está en disputa. El despliegue tras el desplazamiento del candidato de centro derecha por la figura de José Antonio Kast -que no sabemos qué rendimiento electoral va a tener-, refuerza la posición en la que está la derecha política que es de alta fragmentación. Y en esa alta fragmentación, una radicalización importante de un sector con una agenda que entra en sintonía con proyectos como los de Bolsonaro (Brasil), los de Trump (EE.UU.) o los de Vox (España). Por eso, lo que se ha instalado en estos días es un clivaje entre una alternativa democrática, de progreso y de cambio con gobernabilidad, que sería la de Gabriel Boric; versus la alternativa del miedo y de volver al pasado pinochetista de José Kast. Este es un conflicto en desarrollo porque ha sido muy reciente el golpe que ha recibido la escena política con el crecimiento de Kast en términos mediáticos y en cómo lo han inflado las encuesta; entonces todavía no está ordenado cómo ese conflicto se representa para la población y cuál es la disputa que instalan las izquierdas para poder nombrarlo y proyectarlo.