Pañuelos en Rebeldía y en resistencia

Pañuelos en Rebeldía y en resistencia

Foto: Glenda Rojas.

Por Camila Parodi y Noelia Leiva. El Equipo de educación popular reclama la expropiación del Espacio Cultural Pompeya. La Justicia quiere ejecutar una hipoteca archivada hace casi 10 años. Hoy repiten una clase pública, como método para informar su lucha.

 

Los sueños no se desalojan. Así de clarito está para los y las militantes de Pañuelos en Rebeldía, y para varios de los vecinos y las vecinas del barrio porteño de Pompeya, que resisten el remate del espacio cultural de Carlos Martínez al 1400, donde el colectivo realiza sus talleres de formación desde 2008. Así de clarito está para las personas que ayer acompañaron la clase pública que se organizó en repudio de la medida, como para las que alguna vez fueron parte de las luchas populares del espacio, o que se acercaron a ayudar a recuperarlo tras su quiebra y abandono, en 1995. Pero no está tan claro para Alberto Alemán, a cargo del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial 1, que avanza con herramientas de la Justicia formal en contra de lo que conquistó la justicia social: la horizontalización de la construcción por un mundo nuevo.

Si de transparencia de conceptos se trata, allí todas las personas defienden una consigna: “Sentimos este lugar como nuestro. No somos poseedores en lo legal pero sí por una cuestión de legitimidad”, sintetizó para Marcha Mirta Israel, una de las referentes del movimiento. Ese contenido estuvo plasmado en la mañana de ayer en una clase abierta que se dio en la vereda del edificio, donde el micrófono circuló entre representantes de organizaciones sociales y movimientos populares bonaerenses, capitalinos y hasta de Brasil, Colombia y México, que acercaron sus adhesiones.

“Así se levantó este lugar: con ladrillos de memoria, de rebeldía, de resistencia. No es un lugar de especulación, como otros que ya están siendo utilizados por quienes se creen dueños de la ciudad”, subrayó durante la jornada de ayer Claudia Korol, una de las principales dirigentas del colectivo. “Nuestros sueños son anhelos pero pueden ser sus pesadillas”,advirtió, hacia los interesados en ‘invertir’ en ese sitio, a metros del Puente Alsina.

Esta mañana la dinámica se volverá a repetir de 10 a 12 con la realización de una conferencia de prensa, con la participación de referentes de la lucha social que mantienen lazos de solidaridad e intercambio con el equipo. De mismo modo que en la jornada de ayer, la instancia se trasmitirá por Fm 99.7 Che Barracas.

“Paz y amor” se leía en las baldosas, un paso antes de ingresar al predio donde también funciona la Asamblea Barrial Pompeya-Traful y la Comisión por la Memoria de los Desaparecidos “Pompeya No Olvida”, dedicada a recuperar la organización avasallada durante la última dictadura militar. Además del pasacalles que cruzaba el frente con las consignas del encuentro para que cualquiera supiera qué estaba pasando, estaban los carteles que esperan seguir estando: “clases de guitarra”, “apoyo escolar”, “radio abierta”.  Algunas de las tantas propuestas que se realizan en el espacio para pibes y pibas del barrio, quienes desde el juego trabajan valores, vinculación y contención comunitaria.

Pañuelos en Rebeldía realiza, entre otras, formación desde una propuesta emancipadora político-pedagógica para educadores y educadoras populares de movimientos sociales, “o ‘individuales´, para que después se hagan carne de algún movimiento”, ancló Israel. De la mano de la perspectiva de vínculo dinámico entre educador y educando, se profundiza en la defensa de los recursos naturales, la perspectiva de géneros, la descolonialización de las prácticas culturales a través de la recuperación de saberes populares, la formación de redes de intercambio y diálogos con los distintos procesos de lucha. Así se vuelve una presencia que abraza a otras organizaciones del territorio.

Ese eje del vecindario y de la resistencia en que se convirtió el espacio hizo que los referentes solicitaran frenar la subasta y posterior desalojo, y exigieran una expropiación, aunque todavía no recibieron respuestas oficiales. A partir del pedido del acreedor, que es el Banco de la Provincia de Buenos Aires luego de una hipoteca cuya ejecución se dictó hace casi 10 años pero jamás se acató, es que el edificio está en peligro. Incluso una familia que reside en él, para quien nadie ofreció un refugio.

Defender este espacio físico no es sólo defender la autonomía del Centro Cultural Pompeya, significa resistir a una política de desalojos de espacios culturales que se da de forma generalizada en la Ciudad de Buenos Aires, y en particular en la zona sur. Movilizada por la especulación inmobiliaria y financiera, tiene como intensión el saqueo y desalojo de espacios que construyen alternativas políticas a la hegemónica.

En el “Espacio Cultural Pompeya” también articula la Biblioteca Popular Rosa Lamorte, educadora de la zona que fue detenida y desaparecida del vecindario. Desde el principio, los actores del lugar se comprometieron a recuperar la infraestructura, que estaba abandonada, “prácticamente un basural”, destaca Dorita, referente del espacio que ingresó por primera vez ante la inminente necesidad de generar un espacio comunitario donde resolver la situación de crisis generalizada que se atravesaba en el país.

Por el Espacio pasaron cientos de pibes y pibas que en ese momento salían a cartonear con sus familias para palear la situación. “Acá se entregaron hasta 800 cajas de comida en 2001 (cuando sólo funcionaba la Asamblea). Fue la contención para muchos vecinos, que hoy pasan sonrientes, contentos porque nos desalojan”, lamentó Alberto, uno de los integrantes del predio.

Sin embargo, no son todos. La solidaridad para que Pañuelos y sus hermanos y hermanas de lucha es consistente y el ejercicio de la resistencia es un hecho. Queda esperar si el compromiso gubernamental con el fortalecimiento de las bases también lo es. Mientras tanto, a través de las clases, comunicados y conferencias que se realizan en el marco del intento de remate y desalojo del espacio, los militantes allí reunidos dejaron una consigna clara para quienes se atrevieran a invertir: “Acá no se están comprando un tinglado solamente, se están comprado un problema político”, enfatizaron.