Perpetua para el asesino de Pablo Vera

Por Nadia Fink.

El viernes pasado la sentencia fue unánime y Jorge Villegas fue encontrado culpable de homicidio. Dialogamos con la abogada de la familia de Pablo y la Coordinadora Antirrepresiva 13 de enero.

En un fallo unánime, la Cámara Tercera determinó que Jorge Villegas, el policía que disparó desde muy corta distancia y asesinó a Pablo tuviera una pena de prisión perpetua por “Homicidio calificado por la calidad del autor y por la utilización de arma de fuego” y  la “inhabilitación especial por el termino de diez años para ejercer cargos en fuerzas públicas policiales y-o de seguridad”, según puede leerse en la sentencia.

Victoria Naffa es la abogada de la familia de Pablo y representó a su madre, María del Carmen Ñancufil, como querellante. Marcha conversó con ella para conocer algunas impresiones de la sentencia: “No podemos decir que estamos contentos o felices por el resultado, porque no estaríamos acá si no hubiesen matado a Pablo. Pero sí estamos conformes porque se sentó un precedente importante en la provincia de Río Negro. Es el primer caso que se condena a perpetua en esta primera instancia de juicio oral”, explicó Naffa.

Por su parte, desde la “Coordinadora Antirrepresiva 13 de enero – Fiske Menuco”, quienes vienen trabajando en conjunto con la familia y sosteniendo la lucha codo a codo, agregaron en una detallada crónica: “El fallo reconoce que Villegas asesinó a Pablo en cumplimiento de sus funciones (‘En el caso de autos, resultó acreditado que Villegas, aun encontrándose en uso de licencia, utilizó el arma reglamentaria provista por la institución policial de la provincia para dar muerte a Pablo Vera´)”. Se trata de otro precedente importante para la oscura historia policial de la provincia de Río Negro, ya que “el Estado Rionegrino obliga con sus leyes a que los policías porten el arma las 24 horas,  y a que hagan uso de ese arma cuando lo consideren oportuno”. “Por lo que pese a estar de licencia, a la hora del día, a la portación o no de un uniforme, cuando un policía mata, el que apunta es el Estado”, concluyen desde el informe.

Una bala y una policía que teje complicidades

Recordemos que el 25 de septiembre de 2014, a las 6 de la mañana, el policía Villegas había matado de un tiro en la nuca a Pablo, de 23 años. Su justificación inicial fue que Pablo estaba adentro de su auto e intentaba robarlo. Después de más de un año se pudo llegar a este juicio. En el medio, hubo miles de trabas para poder acusarlo, cientos de mentiras, decenas de encubridores vestidos de uniformes, y una familia que nunca bajó los brazos, más allá de amenazas, encarcelamientos y torturas. “Si no encaramos esto no había nadie que lo hiciera, mi vieja está muy triste pero quiere llegar hasta el final. El miedo siempre está pero llegamos a esta instancia por Pablo”, le habían dicho los hermanos a Marcha.

Por eso este fallo es importante para la familia y quienes acompañaron, pero también apuntó al corazón de una Provincia que cuenta con policías avalados por la justicia y por parte de la sociedad: por ejemplo, es uno de los pocos lugares donde se han presenciado marchas a favor de policías acusados de asesinato, tanto en este caso por las calles de General Roca, como en el caso del trabajador desaparecido en noviembre de 2011 en Choele Choel, Daniel Solano. Por todo esto, afirma la abogada Naffa: “En este sentido este fallo rompe de alguna manera con este mensaje de impunidad y con este entramado policial-judicial en hechos que involucran violación a derechos humanos por parte de efectivos policiales”.

Respecto de la prisión de Villegas, Naffia explicó que “el Juzgado dispuso la detención, pero dejó su instrumentalización a la Jefatura de la Provincia de Río Negro, quien dispuso que Villegas se alojara en el establecimiento del COER, un espacio gobernado por la propia policía, que no es una unidad de detención y donde sin duda alguna se le dará un alojamiento de privilegio”. En ese sentido, opina: “Esperemos que se normalice la situación y se le de el tratamiento que corresponde”.

Una familia que no bajó los brazos

La familia de Pablo salió desde un principio, con las herramientas que tenía, a decir en la calle y frente a los Tribunales su verdad. Contó después con el apoyo de la Coordinadora 13 de enero y con tantas compañeras y compañeros que se fueron sumando al reclamo. En ese marco, también estuvieron acompañando Leo Santillán, hermano de Darío Santillán, asesinado por la policía el 26 de junio de 2002, y Mónica Alegre, mamá de Luciano Arruga, secuestrado y asesinado por la policía bonaerense en 2007. Y, por supuesto, la inmensa Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, junto a cada causa que la convoque.

También recordó que la familia tuvo que atravesar por estigmatizaciones, dilaciones por parte de la Justicia e incluso torturas por parte del poder policial, “y cómo el Poder Judicial se encargó de judicializar su reclamo y dejar impune la represión y las torturas”. Por eso, afirma: “Es difícil en este contexto salir a luchar contra todo ese aparato, y eso hace que la perpetua lograda sea realmente valiosa para futuras luchas”.

Todas las voces de encargaron de poner este “pequeño triunfo” en perspectiva. De recordar que estos son casos con nombres y apellidos, en este caso Pablo Alejandro Vera, pero que representan las batallas cotidianas que familiares, amigos y amigas, militantes, coordinadoras antirrepresivas y organizaciones de derechos humanos enfrentan cada vez que un policía mata a un pibe o una piba con su arma reglamentaria y el poder que le otorga el Estado.

Recordemos que, hace unos días, la misma familia de Pablo nos había expresado: “Hacemos todo esto para que no se vuelva a matar a los pibes o que si pasa salgan a pedir justicia y para que no los ensucien más”. Se trata de sentar precedentes, de seguir construyendo juntas y juntos y de, como dicen desde la Coordinadora 13 de enero: “Sabiéndonos parte de esta correlación de fuerzas y de que podemos cambiar la historia, no callaremos”.