Un taller para ponerle palabras al feminismo popular

En el marco del Encuentro Plurinacional se realizó el taller Mujer y Feminismos Populares que se realizó por primera vez en la historia de los Encuentros.

Por Vivian Palmbaum / Foto: Analía Cid

El taller sobre feminismo popular tenía un espacio temático específico por primera vez en la historia de los Encuentros, con una convocatoria que excedió ampliamente lo previsto y que obligó a abrir tres comisiones, al mismo tiempo, que llegaron en algunos casos a superar las 200 personas cada una.

Las exposiciones y el debate se realizaron en un marco de respeto, si bien el contexto preelectoral estuvo presente y algunas tensiones se hicieron sentir a la hora que algunas expositoras confundieran el ámbito para hacer proselitismo facilitado por la cercanía de las elecciones.

¿Que es el feminismo popular?

Respuestas donde se entramaron genealogía, recursos, tensiones, propuestas, derechos, estrategias de construcción. Definir al feminismo popular desde la academia o escribir el feminismo popular desde lo que pasa todos los días en los barrios fue el primer punto de tensión. Académicas, un término que usan en las barriadas para marcar la diferencia entre vivir ahí y quienes se acercan con algún saber a participar, interesarse en los demás, ser sensibles. Sin embargo fueron las llamadas académicas, las primeras en llamar la atención que era “desde el territorio que es necesario empezar a ponerle palabras al feminismo popular y romper la burbuja para que también las mujeres de los barrios lleguen a la universidad”.

¿Hay distintos feminismos? Quizas las respuestas intentan romper la diferencia entre ellas y las otras, porque el feminismo encuentra respuestas que construyen sentidos múltiples. ¿Feminismo villero es lo mismo que popular? ¿Popular es lo mismo que masivo? En el medio la referencia al peronismo fue ineludible como histórica ampliación de derechos desde el Estado. Sin embargo, también se reconoció la historia del feminismo en nuestro país, ligado a la resistencia y las abuelas que estaban en las ollas populares y las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Quizás para no importar modelos, porque tenemos una historia colectiva de mujeres que con valentía resistieron y enfrentaron al poder.

Entre nosotras “Nuestro feminismo popular es plurinacional porque en las villas, en los barrios, nuestras compañeras son de Uruguay, Bolivia, Paraguay, Perú y otras partes”, para mostrar desde el inicio que el feminismo es un tejido que no excluye y que no hay Encuentro que no sea plurinacional y “porque no reconocernos como plurinacional es oprimir a un colectivo que  existe y vamos de las mano con las disidencias en el barrio”, se expresó y se repitió con énfasis.

¿Como se responde al binomio madre-mujer que impone el patriarcado? Una pregunta que en los barrios, las mujeres van construyendo. “Nosotras nos consideramos feministas porque pensamos en comer, en darle de comer a nuestros pibes. Sin embargo, también es cierto que el feminismo en el barrio no solo puede reducirse a la función de dar de comer, de hacer un merendero, también podemos hacer otras cosas”.

Los privilegios y las jerarquías que dividen también aparecieron en la definición de lo que no es popular, porque ese patriarcado es el que somete a las mujeres por la dependencia económica. Concientizar sobre la violencia de género también estaba ligado a los ingresos económicos, “las compañeras dependían de sus compañeros y eso era un factor de violencia de género, en una provincia como Santiago del Estero que tiene un alto índice de femicidios”, una situación que se repite a lo largo y ancho del país. Entonces la gestión de los recursos que permite garantizar un ingreso llega con la construcción de cooperativas en los barrios que son un reaseguro contra la dependencia, esa que hace que las mujeres sean violentadas, sometidas en silencio porque no tienen otra salida.

Cómo pensar el feminismo en los barrios no en términos de a favor o en contra, cuando las mujeres mueren víctimas de la violencia y la construcción de sentido. El valor del feminismo también rompe con el individualismo lo que significa en la práctica cotidiana que aunque “hay muchas que no adhieren a la interrupción voluntaria del embarazo llegamos a la conclusión que no queremos que se muera ninguna mujer más”. Una construcción que también es sinónimo de solidaridad, porque a pesar de que “hay muchas mujeres de pañuelo celeste que sufren violencia de género en los barrios, no por eso las dejamos de lado, sino que las acompañamos”.

Con la presencia de algunas representantes de consejerías, como las Anamarías de Santa Fé, que propusieron que “pensar la ILE desde el feminismo popular no es estar a favor o en contra, sino que las mujeres se mueren en los barrios y entonces es necesario pensar cómo llegar con la información”.

Encontrarle palabras al feminismo popular es contar que las mujeres de los barrios, villas y asentamientos son las que desaparecen y a los que el Estado no busca ni protege. La violencia contra las mujeres como definición no distingue entre clases sociales pero es la principal problemática en los barrios populares. “Es necesario contar con un Estado que proteja los derechos de las mujeres y que instrumente la ESI”, como decía una piba de Bariloche, porque “no quiero que una piba tenga que dejar de comer para alimentar a sus hijos, quiero que las pibas puedan terminar el secundario”. Además coincidieron en la necesidad de que haya una Ley de emergencia en violencia de género para que el Estado garantice que las mujeres se puedan ir de sus casas y tengan subsidios para no tener que volver.

No faltó una interesante reflexión y debate que se viene planteando hacia el interior de las organizaciones sociales, “hacia adentro estamos sobrecargadas de tareas y la militancia de género es una tarea adicional, que tiene que ser transversal a todos los integrantes y no solo de las mujeres”. Un planteo que encontró diferentes posiciones en la inclusión de hombres, en el trabajo con las masculinidades patriarcales sobre lo que no hay consenso.

En dos días intensos y poblados de debates, palabras, consensos y diferencias para ir poniéndole palabras al feminismo popular, ese que muestra otro lazo social, el que se construye cotidianamente, mas transversal y solidario para que “sigamos luchando juntas, sin dejar de reclamarle al Estado que nos garantice nuestros derechos”.