Por Estefanía y contra el vacío institucional

Por Mariana Correa. Organizaciones de la zona sur del Conurbano bonaerense convocan para esta tarde a una marcha de antorchas hasta la Comisaría Segunda donde se encuentra detenido el asesino y ex pareja de Estefanía Díaz, otra víctima del femicidio y de la inoperancia del Estado.

El macho Fernando Luis Oriolo transgredió una orden judicial de exclusión del hogar y en la madrugada del jueves 13 de marzo ingresó sin dificultad a la casa de Burzaco, en Almirante Brown, que compartía con su ex esposa, a quien golpeó a martillazos delante de los cuatro hijos pequeños. Seis días después la mujer no resistió la brutalidad y falleció.

El nuevo caso es el de Estefanía Michel Díaz, de 30 años, que trabajaba como auxiliar en la Escuela 62 de Glew. Madre de tres niños de 5, 7 y 9 años y de una beba de 1 año y medio, convivió durante 12 años con el agresor, quien violentaba física y psicológicamente a ella y a sus hijos. De hecho, su hijo más grande fue testigo de esa noche de horror.

Ante una denuncia, la nada

Si bien ella ya había radicado varias denuncias contra su pareja por violencia familiar, las respuestas desde las instituciones responsables no eran suficientes o no llegaban, excepto la que hizo hace tres años y por la cual un día antes del ataque recibió la notificación por parte del Juzgado 11 de Lomas de Zamora de que a Oriolo le prohibían acercarse a la casa. Tarde.

Después de la golpiza, la madre de Estefanía, Lidia Díaz, y su padrastro la llevaron hasta el hospital Lucio Meléndez, de Adrogué, desde donde más tarde fue trasladada hasta la clínica IMA, de esa misma localidad. La agonía duró casi una semana y el 19 de este mes murió.

En una entrevista con el diario Página 12, Lidia declaró: “Mi hija lo había denunciado por pegarles a los chicos. Esas denuncias no sé en qué quedaron. Es evidente que Estefi tenía mucho miedo, pobrecita. Ahora yo entiendo por qué no me dejaba entrar a su casa”.

Ante una denuncia, la muerte

Como en todos los casos en que la Justicia demora su intervención, incluso a sabiendas de que hubo denuncia, el agresor descarga su furia machista contra la mujer, en forma ilimitada hasta el extremo, hasta matar. Recién ahora el asesino está entre rejas en Burzaco hasta que la Fiscalía 6 de Lomas de Zamora dicte algún fallo.

Quienes convocan a la marcha, piden perpetua para Oriolo y dar fin al vacío institucional para que de una buena vez los poderes Ejecutivo y Judicial apliquen efectivamente la Ley 26.485, de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.     

Por Estefanía es la actividad de hoy, que comenzará a las 17 en la estación de Burzaco y se dirigirá hasta la Comisaría Segunda de esa localidad, donde se encuentra detenido el asesino y ex pareja de Estefanía. Pero también por todas las mujeres que ya murieron y por las que seguramente, en este estado de cosas, seguirán siendo asesinadas en manos del patriarcado y se sumarán inexorablemente a las largas listas anuales de femicidios. Además, el viernes a las 11 esas mismas organizaciones invitan a movilizarse hasta la Municipalidad de Almirante Brown para pedir que el intendente Daniel Bolettieri reciba a representantes y atienda sus reclamos.

Eslabones rotos

“Hacemos responsables de la muerte de Estefanía al Estado porque ya había muchas denuncias contra Fernando Oriolo y porque la Policía, la Justicia y la Casa de la Mujer de Almirante Brown están protegidos por el poder político”, denunció Bárbara Carrillo, integrante del Plenario de Trabajadoras del Partido Obrero.

El objetivo de ambas actividades será visibilizar esta realidad que no es ajena a nadie porque le ocurre a la vecina, a la amiga, a una familiar, a la profesional, a la estudiante, a la trabajadora, a la pobre y a la rica.

Sin embargo, las mujeres que se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad son las de bajos recursos por tener menos posibilidades de acceder a las entidades que se ocupan de recibir, contener y resolver todos los episodios de violencia producidas como consecuencia de la inequidad de géneros. Justicia, policía y política funcionan como eslabones rotos.

Por vivir lejos de estos lugares, por estar desocupadas y depender económicamente de sus maridos violentos, por ser cuestionadas y revictimizadas por el personal policial cuando hacen la denuncia, por no recibir un fallo judicial que las proteja, por verse dificultadas en el acceso a medidas de prevención y protección desde el Estado, si es que las hay, las más humildes a veces dejan pasar estas situaciones y son doblemente quebrantadas.

En 2013 hubo 295 mujeres asesinadas por varones, en su mayoría parejas y ex parejas, según confirmó en su estudio anual el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, lo que equivale a una mujer asesinada cada 30 horas. En comparación con 2012, hubo 40 muertes más, es decir, un incremento del 15 por ciento.

Lejos de que las cifras disminuyan, los casos de violencia machista continúan integrándose a las estadísticas que ese órgano de La Casa del Encuentro arrojará este año. Señalarán el agravamiento de la sociedad patriarcal y la función cada vez más frívola de un Estado que apenas pone paliativos a una problemática gravísima, o que directamente pega el faltazo.