Pueblos originarios: resistir ante la muerte, la represión y el olvido

Pueblos originarios: resistir ante la muerte, la represión y el olvido

Por Nadia Fink. En esta entrevista con el periodista Darío Aranda, dialogamos sobre la situación de los pueblos originarios en nuestro país. Reflexiones sobre las resistencias, los silencios y las complicidades ante la represión y el pedido de un cambio de políticas que debe ser urgente.   

Ser originario es resistir ante las muertes violentas y la indignación que provoca las complicidades políticas y judiciales con la represión estatal y privada a los pueblos que luchan. Es resistir ante el silencio de los medios hegemónicos y la mirada cómplice sobre el extractivismo como modelo económico que desmonta y despoja territorios condenando a las y los campesinos/ indígenas al hambre o la dependencia. Es resistir el racismo de las sociedades metropolitanas de la información y alertar sobre una violación a los Derechos Humanos que parece no sensibilizar a todos los humanos.    

El año empezó muy duro para los pueblos originarios, represiones en Neuquén y Formosa y las muertes por desnutrición de un niño y una niña en la comunidad qom en el Chaco. Para obtener un panorama necesario, Marcha conversó con Darío Aranda, periodista, quien desde hace años visibiliza esta difícil situación en lo que considera constituye abandono y genocidio por omisión del Estado argentino sobre las naciones originarias.

-Esteban Medina fue encontrado muerto el 3 de enero al costado de la ruta, simultáneamente el desalojo violento contra comunidades mapuches en Villa La Angostura por parte de un empresario; el año pasado la absolución de Jorge Ciccioli, empresario sojero, por el crimen de Cristian Ferreyra, el panorama del año entrante promete más represión relacionada con conflicto de tierras, ¿cuál es tu mirada sobre el tema?

El caso de Potae Napocna Navogoh (La Primavera) es la prueba más irrefutable de las políticas de Estado (de Nación y Provincia) contra los pueblos indígenas que luchan. Sólo un enceguecido puede negar la realidad de violencia estructural y estatal contra la comunidad. Una veintena de hechos de violencia y diez muertos en cuatro años, con dudosos “accidentes” de tránsito que el Poder Judicial (que responde a Gildo Insfrán) siempre cierra causas rápidamente y con cuadros médicos que, con tratamientos adecuados, hubiera salvado vidas.

En Neuquén hay más de 250 mapuches judicializados por defender el territorio donde siempre vivieron. Y, con la avanzada petrolera en Vaca Muerta con YPF haciendo punta, se acentúa la criminalización.

Santiago del Estero, con otro gobierno kirchnerista y donde los jueces responden al poder político, poco ha cambiado respeto a la época del juarismo. Sigue el intento de avanzar sobre los territorios y sigue la defensa campesina-indígena. A modo de hipótesis, y sobre todo en las zonas donde pretende avanzar el agronegocio, hay menos conflictos que en los ’90 pero de mayor violencia. Donde los campesinos/ indígenas conocen sus derechos y no se van a ir. Y donde los empresarios ejecutan, con complicidad judicial y política, la violencia para hacerse de esos territorios.

-Cuando hiciste la cobertura sobre el caso Medina, el título en Página/12 no reflejaba el desarrollo de la denuncia respecto de las muertes…

Los títulos y fotos corren por cuenta de los editores. Según qué título, están tomando una decisión editorial. El título “Debate con dos versiones por una muerte” es a mi entender incorrecto con el contenido de la nota, incorrecto con el posicionamiento que suele tener Página/12 respecto a las víctimas de hechos dudosos o cuando hay versiones cruzadas y, sobre todo, incorrecto con la realidad de Formosa. Estamos hablamos del régimen formoseño, con un gobernador feudal como Insfrán. Si la muerte hubiese ocurrido en Buenos Aires, seguro que el título era otro, del lado de las víctimas. En la misma línea, Página/12 no cubrió la muerte de Néstor, en niño qom de Chaco. No es casualidad.
Una mancha más al tigre.

-Ante la muerte de Néstor, el niño qom, por desnutrición, las autoridades chaqueñas responsabilizaron primero a la familia y el jefe de gabinete lo refirió como “un caso aislado”, ¿cuál es la situación real de los pueblos originarios en la provincia de Chaco?

En 2007 se difundieron fotos y testimonios de muertes por desnutrición en Chaco. Incluso una mujer indígena fue expuesta (de manera más que cuestionable, humillante) frente a la Casa de Gobierno del Chaco. Intervino el Defensor del Pueblo de la Nación y la causa llegó hasta la Corte Suprema, que ordenó a Provincia y Nación intervenir con asistencia directa, alimentaria y sanitaria, en el lugar.

La mayor parte de las organizaciones y comunidades reconoce que hubo mayor inversión en la zona, aunque en los últimos años se discontinuaron. Y la situación de los pueblos indígenas sigue siendo grave. Dependen de los bolsones de comida, carecen de agua potable (la familia de Néstor obtiene agua de un charco), no tienen trabajo, la asistencia médica-blanca-occidental carece de asistencia intercultural sostenida en el tiempo. Y, sobre todo y como marco global, a los pueblos indígenas se les quitó su forma de subsistencia.

Se les quitó el monte, que es el supermercado y la farmacia. Al quitarles el lugar de donde obtienen alimento y remedios. Entonces, al hacinarlos en pequeños territorios, sin poder mantener su forma de vida ancestral, los hacen híperdependientes del asistencialismo, y la enfermedad y el hambre son consecuencias de esa política macro. Al hablar de la enfermedad, desnutrición y muerte de los pueblos indígenas, no se puede dejar de vincularlo con el modelo extractivo que los despoja de territorios. 

-En un año de elecciones, ¿cuál es el futuro de los pueblos originarios? En la continuidad del kirchnerismo o en los otros candidatos se perfila una profundización de políticas extractivistas, con conflictos por territorios, corrimiento de las comunidades de su tierra, etc.

Creo, y ojalá me equivoque, que el próximo Presidente continuará con el modelo extractivo que viola derechos humanos de los pueblos indígenas y avasalla sus territorios. Como consecuencia directa, el próximo Gobierno seguirá avanzando sobre las comunidades indígenas. Y esa violación de derechos cuenta con la complicidad del Poder Judicial y de grandes sectores de la población.

Será interesante ver si, en caso de ganar alguien ajeno al kirchnerismo, las organizaciones hoy alienadas al oficialismo  vuelven a denunciar la violencia estatal y vuelven a salir a la calle. No olvido el silencio de muchas organizaciones y compañeros ante las represiones, como la de 2013 en la Legislatura de Neuquén (cuando se aprobó el pacto YPF-Chevron) o ante la violencia en La Primavera o en Famatina o en Chubut. Soy muy respetuoso ante los posicionamientos y alianzas de las organizaciones sociales, pero ¿cuál es el límite? Sin dudas: el límite es la violencia. Si hay represión y vos te guardaste e hiciste silencio para no señalar la responsabilidad de tu Gobierno, estamos complicados. Y eso pasó en los últimos años.

Por otro lado, a enormes sectores de la sociedad argentina no les duele si muere un indígena. Se conmueven y piden justicia a rabiar si asesinan a un joven rubio de clase media en Palermo o en Recoleta. Pero no les importa si matan a un qom, un mapuche o un wichi. Eso es racismo.

Como dato alentador, estoy seguro de que los pueblos indígenas seguirán en lucha, resistiendo, defendiendo los territorios que, en definitiva, es igual a defender su vida.