¿Qué dejaron las PASO en la tercera sección electoral bonaerense?

Por Noelia Leiva

Las primarias confirmaron el humor que se palpitaba en los distritos. Los votos no perdonaron la “panquequización” ni dieron una segunda oportunidad a los candidatos a los que en las últimas elecciones les costó llegar. Aunque se confirmó el respaldo kirchnerista, Cambiemos logró traccionar adhesiones.

 

Las encuestadoras renombradas señalan, por masa demográfica, a la Provincia de Buenos Aires como índice de las elecciones en el país. El día posterior a las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), las lecturas de los medios destacaban un panorama “sorprendente” frente a varios de los clásicos nombres del Conurbano. En la Tercera Sección Electoral, una de las que más votos tracciona y con una fuerte base de campaña de Daniel Scioli, hubo elecciones que insistieron con los caciques de siempre, una negativa a la borocotización y el ascenso del FIT en varios distritos clave.

Lo primero que se desprende del mapa nacional respecto de agosto es que es probable que no sean un espejo del interés partidario frente a las próximas urnas: la población está más entrenada en primarias y empieza a jugar para desterrar a personajes que no quieren que sean parte de la contienda democrática. Un ejemplo de ello se encontró en Almirante Brown, donde ni la gestión ni los importantes gastos en publicidad lograron que el slogan “(Darío) Giustozzi vuelve” que se leía en los afiches y se escuchaba por las calles calara cual mensaje subliminal en los vecinos y las vecinas. Ya una vez habían aceptado que su entonces intendente, uno de los kirchneristas más votados, se pasara a las filas de Sergio Massa con la correspondiente descarga de críticas al Gobierno nacional. Partícipe de la oleada de bajas que atravesó el Frente Renovador meses antes de las PASO, volvió a los brazos pingüinos pero con más marketing que expectativas. Y, una vez más, con las fichas puestas en el centro, mientras la periferia se inunda en cada tormenta.

Lejos de haber sido una “sorpresa”, el humor popular ya descreía de su antiguo elegido. Así fue que Mariano Cascallares, director del Instituto de Previsión Social (IPS) provincial, arrasó en la interna con una lista que tenía a ex funcionarios giustozzistas, algunos que se alejaron ni bien el referente salió a buscar “El cambio justo”, como la ex subsecretaria de Derechos Humanos María Rosa Martínez, y otros que tantearon la vereda contraria y volvieron, como el ex presidente del Concejo Deliberante Mariano San Pedro. Aunque la segunda gestión giustozzista, con Daniel Bolettieri en la intendencia interina, se concentró en embellecer el centro urbano, Adrogué no le devolvió votos.

En términos de cuánto aportó el distrito al mapa nacional, sólo cuatro escuelas de la ciudad cabecera le dieron el primer lugar a Cambiemos, que en términos municipales quedó segunda con Carlos Regazzoni como hombre PRO. En tanto, el herido ex caudillo tiene chances de articular las listas con su contrincante aunque escasa capacidad de negociación frente a sus 40 puntos porcentuales contra los 60 ajenos. En los últimos días, trascendió que intenta negociar un salvavidas con la Casa Rosada, ya que su acción en el distrito parece ser, al menos por el próximo período, poco más que un buen recuerdo.

El sur también existe

En Lanús tampoco hubo resultados sorprendentes. Luego de haberse coronado como el intendente menos votado del Gran Buenos Aires en las últimas elecciones y avasallado por las críticas de mala gestión, Darío Díaz Pérez acordó integrar la lista de la Cámara Baja provincial a cambio de sostener la gobernabilidad hasta diciembre en la Municipalidad. El secretario de Justicia de la Nación, Julián Álvarez, con quien pasó del odio al amor, pisó fuerte en la interna del FpV, que en total obtuvo casi 37 puntos. La trayectoria de militancia del PRO en el distrito –el concejal Néstor Grindetti es ministro de Hacienda de Macri, que lleva años amenazando quedarse con el sillón que otrora ocupó Manuel Quindinmil– hizo lo propio: luego de que durante las primeras horas de conteo lograra hacer dudar al oficialismo sobre su victoria, se consolidó segundo a unos 6 puntos porcentuales de la cabeza. Lejos, con un panorama similar al nacional, se depositó el massista Nicolás Russo.

Algo similar le sucedió al intendente de San Vicente, Daniel Di Sabatino, a quien ya le había costado posicionarse en su última elección ejecutiva y mantener el estatus en 2013. Finalmente, fue vencido por el camporista Diego Barrale. UNA fue segunda, a 8 puntos del oficialismo.

En Ezeiza, la política parece no virar, aunque hay actores incipientes que lo intentan. El ministro de Seguridad bonaerense e intendente con licencia, Alejandro Granados, renovó con creces su aceptación de cara a octubre. Esta vez, y luego de que los rumores señalaran a su hijo como heredero, fue su hermana Leonor la que decidió jugar una disputa que más olía a arreglo. Luego de haber sido legisladora para el Frente para la Victoria (FpV), cayó frente a Luis Alberto Barbaccia, insistente opositor y ex concejal, que lideró la interna de la alianza Unidos por una Nueva Alternativa (UNA). Su ex asesor Daniel Mercado fue con Adolfo Rodriguez Saá, con resultados que apenas le permitieron superar las PASO. En definitiva, parece no caber la discusión en torno al futuro político del ex apéndice de Esteban Echeverría.

En tanto, en el territorio echeverriano, el intendente Fernando Gray logró imponerse en el marco de una interna de cuatro listas, aunque con sólo una competidora real: la del candidato de Granados, Alberto Dodero, vecino tradicional de Monte Grande. Pese a los trascendidos de que el ex gerente de Telefé ya no quiere quedarse a administrar una comuna y está tratando de instalar a su gente en provincia (de hecho, la ex funcionaria de Desarrollo Social Yanina Martínez ocupa el noveno puesto en la lista de candidatos al Legislativo), obtuvo poco más de la mitad de los votos del 46 por ciento que obtuvo el oficialismo, incluso tras cuestionamientos en torno a la ubicación de tres pasos bajo a nivel que se están construyendo y los cuestionamientos de un amplio grupo de vecinos ambientalistas por quitar la mano a la protección de la Reserva Natural Mixta Laguna de Rocha frente a la aparente avanzada de los clubes Racing y Boca, con intenciones de edificar en el predio. La militancia en las localidades más alejadas del centro pareció dar sus frutos, y genera expectativas de cara a su tercer mandato.

Aunque la imposición oficial del kirchnerismo fue rotunda, otra vez el centro votó por extender el macrismo al país. De hecho, el concejal y candidato por Cambiemos, Ever Van Tooren, cosechó una performance que lo dejó en segundo lugar, con casi el 25 por ciento de los votos, mientras UNA quedó tercera, aunque tenía en sus colectoras a los nombres más activos de la oposición a Gray. Ese sí podría identificarse como un salto en torno a los anteriores desempeños.

En Florencio Varela confirmó su matriz peronista al superar el 53 por ciento de los sufragios, con una contundente victoria del intendente desde 1992 y presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM) Julio Pereyra, uno de los pocos caudillos que no se habían autoproclamado como precandidato a gobernador antes de que Cristina Fernández pidiera moderación. Ya comenzó a negociar con sus eventuales contrincantes para realizar –sin conflictos, como era de esperar- una lista de unidad.

Lejos de los flashes y el Bailando por un Sueño, el jefe comunal Martín Insaurralde sí logró que su lema de campaña se cumpliera. Es en Lomas de Zamora, una de las zonas del Conurbano que, junto a Lanús, más afectados tuvo por las recientes inundaciones, como hace al menos dos mandatos cuestionan vecinos agrupados en el Foro Hídrico Local. Único nombre kirchnerista del distrito, superó el 48 por ciento y, aunque decidió no ir a brindar a la sede del Partido Justicialista como era su costumbre, tiene cómodas chances de asumir otro mandato, el segundo al que llega por una elección, luego de haber sido el reemplazo del renunciante Jorge Rossi.

Cambiemos fue segundo pero con casi la mitad de los sufragios, que alcanzaron para señalar al recurrente candidato a intendente Gabriel Mercuri, hijo del caudillo duhaldista Osvaldo Mercuri, como opción para octubre.

A su turno, los intendentes Jorge Ferraresi, de Avellaneda, y Francisco Gutiérrez, de Quilmes, reafirmaron su posición al liderar las urnas.