¿Que se vota el domingo?

Por Redacción Marcha

Después de días de ardua polémica, el fin de semana, se definirá el próximo Presidente. ¿Votar a Scioli o votar en blanco? fue la pregunta que se cruzó en el ámbito de la izquierda. En estas líneas, un repaso de lo más picante, por si todavía no definiste tu voto

Periodistas, referentes, militantes, varias voces atravesaron las semanas entre la primera y la segunda vuelta en este primer balotaje para definir la presidencia de los próximos cuatro años en la Argentina. Destellos, certezas, preguntas y contradicciones: una pregunta abierta y varias respuestas…

Martín Azcurra: “Si tomamos individualmente a cada uno de los dos candidatos del próximo balotaje, seguramente no notaremos grandes diferencias en sus ideas. ¿Pero quién está detrás de cada uno de ellos?

Si tenemos un mínimo de militancia, si compartimos siquiera algún espacio de construcción con otras fuerzas políticas, no podemos negar que el militante kirchnerista es un compañero. A lo sumo podemos criticar su falta de práctica por fuera de la gestión, su excesiva confianza en las instituciones y muchas veces, claro, cierta soberbia. Pero es muy claro que ya no se trata del viejo dinosaurio del PJ, sino que refleja una nueva generación muy comprometida, con ideales de liberación nacional y latinoamericana, con una gran impronta setentista desinteresada y solidaria. Muchos de ellos y ellas transformaron las oficinas del Estado durante los últimos 10 años, abriendo puertas que nunca habían estado abiertas para los sectores populares y los movimientos sociales.

Scioli también representa otras cosas. No viene solo. Trae consigo los 12 años del proyecto nacional y popular en su más oscura contradicción. Proyecto que combinó beneficios para el pueblo con políticas regresivas. Sin embargo, esas famosas contradicciones del kirchnerismo también expresan que hay un lugar de resistencia para que la sombra no avance sobre las luces, que hoy están siendo sostenidas, desde un lugar de trinchera, por esos compañeros que los lunes se ponen la remera de Evita y los viernes la del Che.

Pero además hace falta una postura que nos ayude en cada espacio de base, una postura que nos permita dar un paso en la conciencia de la militancia, como lección de anti-sectarismo, de madurez política y de estrategia a largo plazo. ¿Alguna vez tomaremos una decisión que nos acerque más al pueblo, que nos permita alcanzar al menos una victoria a medias, que nos permita abrazar a otro compañero de otro color político? ¿Les seguiremos dejando a nuestra militancia y nuestras bases, otra vez, un sabor amargo, esa sensación de estar dando golpes al vacío? ¿Cómo pensamos recuperar los votos de la gente que confió en la palabra izquierda y que no quiere que la derecha golpista tome el poder? A veces la historia nos regala estos momentos de presión que no son más que una oportunidad para crecer”.

Fuente: Balotaje: la izquierda ante una duda histórica.

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 Fernando Rosso y Octavio Crivaro: “Pero si la dictadura amarilla ocupa hace ocho años la Ciudad de Buenos Aires, encontró “colaboradores fieles” y a medida en el kirchnerismo. Todas y cada una de las principales medidas del gobierno porteño fueron aprobadas con los votos del kirchnerismo: la creación de la Policía Metropolitana, la expansión de la burbuja inmobiliaria y los negociados de la construcción. En cada una de las resoluciones centrales del gobierno del PRO, hubo votos no sólo kirchneristas sino especialmente camporistas.¿#SiGanaMacri se nacionaliza tremenda experiencia de co-gestión?

La izquierda conoce bien lo que es Mauricio Macri, porque estuvo en el Parque Indoamericano cuando el “estado mayor conjunto” de las fuerzas de seguridad de la Ciudad y la Nación reprimió y asesinó a los que reclamaban el sacrilegio de tener una casa. Macri fue la represión a los enfermeros del Borda o el ataque a los docentes, y la izquierda estaba del lado correcto de la barricada. No tienen que contarle sobre los talleres clandestinos ni sobre la vida en las villas, porque sus militantes, muchos de ellos inmigrantes, sufren y combaten esa realidad diariamente.

Es el kirchnerismo el que tiene que explicar porqué cogobernó todo este tiempo con Macri, con la derecha, con la dictadura, que repentinamente amenaza al “país normal”.

Que una autodenominada izquierda “independiente” capitule a los pies de la ola naranja, es un fenómeno aberrante verdaderamente inédito. Y un salto mortal en calidad desde el slogan acuñado de “apoyar lo bueno y criticar lo malo”. Es difícil que la historia absuelva a quienes transiten este recorrido. Una izquierda que quiera medirse ante la Historia, es decir, ser una referencia organizativa y política anticapitalista, antiimperialista y socialista de los trabajadores, y no liquidarse en el intento, no puede convalidar este fraude”.

Fuente: La izquierda y la “independencia” frente al balotaje.

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Juan Monteverde: “Por lo histórico de este acontecimiento, no solamente porque es la primera vez que se da un balotaje en la Argentina, sino también por las cosas que hay en juego, nos parece que no es un momento para sacarse el problema de encima, decir “yo voto a tal” y escribirlo en un comunicado, sino que, al contrario, entendemos que un proyecto político, además de construir todos los días en los territorios, de presentarse a elecciones, de ganarlas, tiene un carácter pedagógico. Es decir, si se deposita una esperanza en un proyecto político, también tiene que tener la capacidad de, ante un momento de incertidumbre como es este, poder hacer un análisis de la realidad, sacar una propuesta y discutirla con la gente en la calle.

Por otro lado, la idea dela campaña #NoMacrino es demostrar que nadie se convierte en lo que vota: nadie que vote a Scioli se va a convertir en kirchnerista, ni se va a convertir en menemista por votar a Macri, ni se va a salvar de nada por votar en blanco.

Me parece importante como diferenciación de nuestra postura con respecto a la de la izquierda tradicional, que otra vez vuelve a mostrar en momentos históricos del país que se caga en las necesidades de la gente, que especula con esa vieja teoría de la hecatombe, de que “cuanto peor, mejor”, a que las políticas sean más neoliberales, que haya más ajustes, que haya más desocupados, para que en ese contexto aquellas organizaciones, en teoría, puedan hacer mejor su política. La verdad es que, para mí, es una responsabilidad también de los proyectos de nueva izquierda denunciar el cinismo de quienes pretenden hacer política a costa del hambre del pueblo. Si algo aprendimos de 2001 a esta parte, es que es mentira que “cuanto peor, mejor”, que hay una falta de creatividad y de trabajo político que hace que incluso en una situación como la del 2001, en la que social y políticamente peor no se podía estar, estas organizaciones no solamente no pudieron hacer la revolución, sino que arruinaron cualquier proceso de auto organización que se diera”.

Fuente: Monteverde: “Nadie se convierte en lo que vota”

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Claudio Katz: “Lo que tenemos que ver es que el macrismo es la cara más visible del giro conservador que propician todos los partidos del sistema, por esa razón todos están preparando acuerdos parlamentarios para gobernar con ajuste, devaluaciones y tarifazos.

Igualmente, establecería una distinción: me parece que hay una clara derechización de la dirigencia pero no necesariamente de la sociedad. No hay un clima de voto odio que prevalecía durante los cacerolazos o en los momentos de conflicto con los agrosojeros, hay que evitar los análisis despechados que culpabilizan a la sociedad y no al gobierno por el avance del macrismo.

Pienso que después de una década de cooptación estatal tan fuerte, de movimientos sociales, de militantes, de intelectuales, me parece que mucha gente ha terminado razonando en términos de modelos de gobiernos y no de luchas. Entonces supone que los logros reales que se obtuvieron en los últimos tiempos son simplemente obra del kirchnerismo y no un resultado de la rebelión popular del 2001.

Lo que tenemos que hacer ahora, en el escenario complejo en el que estamos, es recuperar el sentido de la resistencia, si lo que se logró en los últimos años se logró en las calles, solo será mantenido de la misma forma, en las calles, frente a Macri o frente a Scioli y para eso es indispensable recuperar una forma de razonamiento distinto al de ‘este gobierno es mejor que el anterior’.

El mal menor es el camino de una capitulación progresiva, se va bajando una bandera tras otra, primero había que sostener a Randazzo, después ‘el candidato es el proyecto’, ahora a Scioli, ¿y mañana qué?”.

Fuente: Katz: “El mal menor es el camino de una capitulación progresiva”.

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Daniel De Santi: “Lejos de dar una respuesta estrategista o no comprometida, los integrantes de la Juventud Guevarista, educados en la cultura del PRT, como cosa natural fuimos a escuchar lo que decía el pueblo en las calles, en los barrios, en los lugares de trabajo, de estudio, y la gente conocida que había votado a la Unión del Pueblo en las primarias y al FIT en la general. El resultado fue que nuestra militancia se orientaba mayoritariamente al voto en blanco o a no votar, mientras que nuestra influencia y la del FIT, hacia el voto a Scioli.

Cinco días después, en una apasionada y fraternal discusión llegamos a conclusiones, que en su parte operativa expresan que “el próximo 22 de noviembre, nos imponen tener que elegir entre Scioli o Macri, dos representantes del capital más concentrado. Sabemos que cualquiera que gane tomará medidas antipopulares para sostener sus intereses, pero entre ellos tienen algunas sutiles diferencias. Estas, magnificadas por la propaganda kirchnerista, hacen que amplios sectores de nuestro pueblo sientan que pueden expresar su rechazo a la versión más cruda del neoliberalismo (Macri) votando a Scioli. Nuestra postura parte de la idea de unir al pueblo y que no nos separe la polarización entre quienes utilizarán el voto en blanco como forma de resistencia y quienes consideran votar a Scioli de manera defensiva ante una peor opción. Hay que unir esas formas de resistencia”.

La debacle kirchnerista no es responsabilidad de los movimientos sociales, de las luchas populares, ni de los pequeños partidos de izquierda, sino de un modelo que promovió la inclusión a través del consumo. Porque el consumismo despolitiza, potencia el individualismo y genera conformismo, es el caldo de cultivo de la derecha. Esta política se llevó adelante sin participación popular, al pueblo se lo mantuvo como espectador y a la militancia como mera divulgadora de la política oficial.

Se ha depositado en nuestros explotadores una confianza que no merecen. Cualquiera que gane, tendremos que salir a pelear contra las medidas antipopulares que no tardarán en llegar, y para revertir la situación de pasividad, donde las clases dominantes nos imponen tener que elegir entre dos de sus candidatos, tenemos que asumir el compromiso de participar en política, involucrarnos en las decisiones. Pero en otra política, la nuestra, la de los que vivimos de nuestro trabajo, la de la unión del pueblo por abajo”.

Fuente: *El balotaje, o el fracaso de la utopía del capitalismo nacional. 

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Guillermo Almeyra: “Frente a posiciones de diversos gobiernos, se puede estar a la derecha o a la izquierda y muchas críticas de izquierda han sido absolutamente válidas; y aun así los acusaron de ser agentes del imperialismo. Por ejemplo, con la oposición a la burocracia soviética y a la dictadura de Stalin: todo el que se oponía era fusilado por traidor o metido en un manicomio por estar loco; y en escala internacional, eran acusados de ser agentes del imperialismo. El que determinaba quiénes iban a ir al manicomio en la URSS en nombre de la ortodoxia pasó a ser el jefe mafioso de un sector de los capitalistas rusos, robándole al ex estado soviético.

Se puede discutir la posición relativa en un caso u otro, pero no se los puede acusar a todos los que votan en blanco, a todos los que son anticapitalistas o han apoyado al FIT, de ser agentes del imperialismo; esos son métodos estalinistas, además de meterlos a todos en el mismo saco como si fueran exactamente iguales.

Yo no tengo nada que ver ni con la historia, ni con el desarrollo de algunos de los grupos trotskistas que forman el FIT, por el contrario, nos hemos opuesto con otros compañeros en varias oportunidades, pero no les puedo desconocer el carácter de revolucionarios y, mucho menos, su derecho a disentir”.

Fuente: “No se puede acusar al FIT de pro-imperialista porque llame a votar en blanco”.

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