¡Que sea Rock!

Por Leonardo Candiano

Mañana se realiza una nueva presentación del libro Las letras de rock en Argentina. De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia (1983-2001), de Emiliano Scaricaciottoli y Oscar Blanco. Una aguda, minuciosa e innovadora mirada sobre esta clase de producción cultural en las primeras décadas del actual período posdictatorial.

 

Este jueves 9 de abril a las 19:00 horas se presenta en la Sala Jacobo Laks del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (Av. Corrientes 1543), el libro Las letras de rock en Argentina. De la caída de la dictadura a la crisis de la democracia (1983-2001), de Emiliano Scaricaciottoli y Oscar Blanco, con la participación de Martín Kohan, Susana Cella y Sandra Gasparini junto a los autores.

La publicación de este extenso ensayo por parte de la editorial Colihue fue una de las más gratas novedades del mundo editorial de 2014. Para los seguidores de nuestra música, se convirtió en un verdadero cimbronazo que motiva que aún hoy –un poco más alejados de la primicia de su salida- continúe la “gira” por espacios culturales barriales, radios, facultades y ferias en los cuales su presentación es apenas una excusa para iniciar un siempre rico debate sobre el tema.

Las letras de rock en Argentina es el punto de llegada de un largo camino. Scaricaciottoli y Blanco fueron alumno y profesor respectivamente en la carrera de Letras de la UBA, y en la actualidad son colegas al dictar clases en la Cátedra de Teoría Literaria III de esa casa de estudios, además de brindar Seminarios sobre rock en la Argentina durante los últimos años (y de animársele, cada tanto, a la guitarra). Emiliano, a su vez, es uno de los fundadores de GIIHMA, el primer Grupo de Investigación Interdisciplinario de Heavy Metal Argentino, en el cual confluyen numerosos jóvenes de todo el país.

Las dos pasiones de ambos -el rock y la literatura- convergen en un texto que logra tanta justeza analítica como claridad explicativa, y que permite comprender en toda su complejidad el recorrido de estas producciones culturales desde el inicio de nuestra actual democracia hasta su crisis de comienzos del siglo XXI.

El libro, que demandó alrededor de cinco años de minucioso estudio y tenaz escritura, apuesta fuerte. Por un lado, crea un objeto de investigación tan original como preciso: las letras de las canciones en tanto textos literarios específicos; ajenos, incluso, a la poesía. Por el otro, ataca demoledoramente el abstracto paraguas del “rock nacional”, concepto bajo el cual se amparan aún hoy muchos críticos y analistas para hablar de la producción rockera en nuestro país.

El objeto “letras de rock” se distingue en este ensayo de otras producciones estéticas por la necesaria articulación de una voz para completar su sentido. Son iluminadores los ejemplos en los cuales se detienen para demostrar que una misma letra cantada por voces diferentes puede arribar a sentidos disímiles, y muy sincera la aclaración de que hubiese sido necesario acompañar el libro con un CD para terminar de conformar una totalidad.

Por otra parte, los autores se desplazan de la trillada y problemática categoría de “rock nacional” que suele encasillar dentro del mismo molde a una serie por demás heterogénea, y por momentos contradictoria, de fenómenos musicales. Señalan que, si hasta 1983: “lo que estaba instalado en el campo del rock era la denominación de rock nacional que reunía imaginariamente en forma convergente a sus diversas producciones”, lo que continúa a ello es el absoluto estallido de esta forzada unidad en fragmentos tan dispersos como, por momentos, antagónicos. El rock soy yo, dirán el punk, el heavy metal, el pop, el new wawe, entre otros géneros, en un proceso de constante delimitación que caracteriza, fundamentalmente, la década del ´80, y se profundiza en los ´90. La resultante es que ya el rock no se aglutina en lo “nacional”, sino que, por el contrario, se presenta en toda su diversidad.

A partir de estas nociones estructurantes merodean por casi dos décadas de nuestra historia política y cultural. En sus más de cuatrocientas páginas, Las letras de rock en Argentina desmenuza la trayectoria del rock a partir del examen de canciones de bandas como Virus, Los Abuelos de la Nada, Soda Stereo, Viudas e hijas de Roque Enroll, Riff, V8, Los Violadores, Sumo, Los Redonditos de Ricota, Actitud María Marta, Babasónicos, ANIMAL, Massacre, Los visitantes, Los Caballeros de la Quema, El otro yo, Karamelo Santo, entre otras.

El texto posee para ello seis capítulos que se articulan cronológicamente. El inaugural “En el camino” presenta el tema y propone rasgos generales sobre el mismo. La lectura continúa con los breves “El resquebrajamiento y el estallido de una unidad imaginaria” y “Profusión y Exceso: lo ´Nacional´ opacándose, el rock resplandeciendo”, que fundamentan la eliminación del concepto abarcador de “rock nacional”. La mayoría del ensayo, sin embargo, está en el desarrollo de los últimos capítulos, en particular “Los ´80: un paseo por Babylon Town” y “Los ´90 Rock. Navegando (en una balsa) a través de un mar de muzzarella y ´champán´”. Finalmente, “2001 y después: corolario de la revolución suspendida”, da fin a esta trama, que deja en evidencia la existencia de una nueva apertura entre 2001 y la actualidad que se encuentra en proceso de investigación.

En el desarrollo de esos apartados, se considera que el rock describe a la joven democracia argentina como la continuación de políticas neoliberales previas. De ese modo, las letras articulan un relato que se ubica del lado “de los de abajo”, quienes sufrían esas políticas, y por eso se vuelven mucho más crudas, menos poéticas, con rasgos marcadamente representacionales. Emiliano y Oscar  rescatan que “gran parte del poder de las letras del rock producido en Argentina se halla en su insistencia en hablar de lo cotidiano como denuncia, la vida cotidiana como el espacio donde se desnuda, donde se presenta la verdadera cara del sistema (…). En eso basa el rock producido en Argentina su espíritu contestatario no exento de violencia, expresión de protesta que denuncia y combate el sometimiento, cuando no es el mismo rock el que se ofrece como una válvula de escape del sistema que aprisiona”.

Así, las letras de rock presentan “un efecto de crónica y de testimonio”, forman parte de una cultura política y proponen rupturas estéticas: “La sociedad, con sus tensiones, con sus problemas, sus conflictos, pero también sus expectativas, atraviesa al rock y a sus letras, extendidas en una práctica que es cultural, estética y musical, aglutinando sectores sociales y generacionales, y comprometiendo los cuerpos y el cuerpo mismo de lo social. Sensación y registro de época. Crítica costumbrista. Critica de costumbres y crítica política”.

Años de trabajo conjunto, de debates permanentes, de profundizaciones teóricas y conceptuales, de escuchas de centenares de discos, de charlas de bar, de recitales, les permitieron a Scaricaciottoli y a Blanco construir un ensayo extraño para dos personas formadas en la Universidad. Con un lenguaje para nada críptico, con análisis que parten de las prácticas culturales y no de iluminaciones abstractas ni de floridas teorizaciones, tejieron un libro en el cual emana el estudio de casi dos décadas del rock argentino.

El resultado es el intento más serio construido en el país por sistematizar y examinar la producción musical de los últimos años del siglo XX en la Argentina. Lejos de pretensiones bestselleristas –o, tomando el tema del libro, podríamos decir, “hiteras”-, Scaricaciottoli y Blanco van desarmando de a poco y con mucha fundamentación operaciones culturales, políticas y sociales en torno a esta clase de música, logran consolidar un nuevo objeto de estudio que amplía la mirada sobre la cultura del rock, generan el certificado de defunción de un término tan profuso como problemático como el de rock nacional, y conforman un campo de acción anclado en prácticas y producciones culturales concretas de diversas bandas con sus diferentes búsquedas y heterogéneos logros.

El texto no exuda la armonía de conceptualizaciones tranquilizadoras. Por el contrario, hurga hasta el hueso en debates que si bien parten de las letras del rock argentino, se yerguen continuamente sobre fenómenos políticos e ideológicos. Así, indagan en el rock a través de las letras de las canciones, siempre articulándolas con sus coyunturas históricas y políticas, pero nunca presentándolas como resultantes secundarias de éstas. Por ello, llegan a establecer exitosamente las peculiaridades de este tipo de manifestaciones artísticas.