Rosario: condenaron al asesino de Mecha Delgado

Por Nadia Fink / foto por Andrés Macera

Luego de tres años de lucha incansable, la sentencia fue de 16 años para quien disparó aquella tarde a la militante social. Su hijo, Juan Ponce, da cuenta del camino recorrido.

16 años de cárcel fue la condena que recibió el lunes Héctor Daniel Riquelme, acusado de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” por el juez de Sentencia Nº 7 Juan José Mascali (uno de los tres que participó en la sentencia de otro crimen perpetuado por una banda narco: el de Jere, Mono y Patóm). Él fue quien le disparó a Mercedes Delgado, la Mecha, el 9 de enero de 2013, cuando salía de su casa para buscar a su hijo menor.

Después del acto realizado ayer en las puertas de los Tribunales en Rosario, Juan Ponce dialogó con Marcha. Se mostraba, él y las y los demás compañeros, conforme con la condena. “Al principio nos sonó a poco, porque creímos que era baja condena a la hora de evaluar lo que significaba mi madre para nosotros y para la sociedad, pero también entendimos que, en Rosario, para muchos de los homicidios en barrios populares se dictan condenas  muy bajas, o terminan siendo juicios abreviados”.

El camino de búsqueda de justicia fue largo estos tres años; a la ausencia de Mecha en el barrio y en la mesa de los domingos, se sumaba lo que detalla Juan más arriba: la certeza de que muchos casos quedan impunes,  o cuentan con condenas cortas, casi irrisorias. Las marchas, los actos, las pintadas que la recuerdan, el fuego que no se apaga, fueron las diferentes formas de mantener el pedido en pie, incluso como  la carpa que levantaron en las puertas de Tribunales el 9 de diciembre pasado para que la causa no se estancara. Por eso, puntualiza Juan: “Estoy conforme de que se hizo justicia y también de saber que somos muchos los que llegamos a esta instancia, los compañeros que pusimos el cuerpo, que peleamos en momentos duros de esta causa. Hubo muchos episodios donde la familia se sintió hostigada, amenazada, donde incluso nos tirotearon para que abandonáramos la causa y esto quede impune. Pero nos organizamos y seguimos adelante”.

Una historia que es muchas historias

Mercedes era una militante social y cristiana que participó en el Centro Comunitario San Cayetano del Barrio Ludueña durante 20 años. A ese mismo barrio había llegado Mecha con sus hijos a cuestas luego de que rompió la relación con su esposo, alcohólico y violento, y llegó a la casa de una tía que le ofreció un techo y contención. Por eso Juan destaca la valentía de su madre y allí volvieron a empezar todos juntos: “Mecha logró organizar junto a otras en el comedor San Cayetano, donde estuvo más de 20 años para dar de comer a muchos chicos y chicas del barrio. Y es muy doloroso también ver que el asesino no sólo mató a mi madre, también mató esperanzas e ilusiones a esos muchos chicos del barrio”.

Pero Héctor Daniel Riquelme, el hombre que mató a Mercedes y muchas esperanzas, que estuvo prófugo 20 meses y que fue apresado en Santa Fe en septiembre de 2014, fue condenado. Y por eso Mecha podrá descansar un poco más en paz, y la familia podrá llorarla la misma rabia pero también con la sensación de que su reclamo fue escuchado. Y tendrán, también, que seguir: “Seguiremos construyendo desde lo popular, desde la barriada, como lo veníamos haciendo estos últimos tres años, y seguiremos el trabajo que dejó Mercedes Delgado desde muy chicos”, cuenta Juan. Y en medio del dolor, también, la lucidez: “Creemos que seguir construyendo desde abajo es la única forma que tenemos para que nuestros jóvenes, nuestras familias, puedan vivir una vida más tranquila”.

Y Juan Ponce nunca se olvida, porque se lo enseñó su madre con las palabras y con el ejemplo, pero porque también es la disputa que se le planta a la violencia, de “la construcción con amor: a mí se me llenan de lágrimas los ojos al recordarla a Mecha, y también las muchas lágrimas de todos los cumpas”. Y para demostrar que la Mecha sigue encendida, cierra: “Se consiguió llevar el nombre de Mercedes Delgado a cada punto de la ciudad, y también la sacamos de Rosario para que la gente se sienta identificada en lo que es su trabajo”.