Se enciende el debate por una Ley de cooperativas de trabajo

Por Martín Azcurra.

Este sábado, el hotel recuperado BAUEN será la sede metropolitana de los Foros de Debate por un marco legal para las cooperativas de trabajo. Propuestas desde el sector y crítica al Anteproyecto del INAES.

 

En diciembre del año pasado, el presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), Patricio Griffin, en compañía de la ministra Alicia Kirchner, presentó un Anteproyecto de Ley Federal de Cooperativas y Mutuales, ante la falta de un marco legal óptimo del sector, dado que la única ley existente, la 20.337 (de 1973) tiene grandes insuficiencias.

En esa oportunidad, se presentó un borrador de 65 páginas (que adjuntamos) que le dedica sólo dos páginas al cooperativismo de trabajo, con la idea de que ese capítulo sea elaborado en conjunto con el sector en cuestión.

Hoy, las cooperativas de trabajo, que crecieron exponencialmente desde la crisis de 2001, están realizando Foros de Debate (abiertos) en todo el país, para unificar todas las propuestas que vienen discutiendo desde hace años en un solo borrador. El próximo sábado 21 de marzo, a las 14, le toca el turno a la cooperativa del Hotel BAUEN, como sede de los Foros en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y a propósito del 12° Aniversario de su recuperación. Desde el día anterior, los protagonistas de la economía social estarán exponiendo sus productos en el hall del hotel.

Algunos ejes de discusión

Se puede decir que el fin de siglo potenció un fenómeno naciente en nuestro país: la autogestión, en sus distintas formas. Cooperativas de programas sociales, de productores, de profesionales, de empresas recuperadas, etc., le fueron dando forma a un actor dinámico y presente: el trabajador autogestionado. A diferencia de las cooperativas de servicios y las agropecuarias (que se manejan como empresas capitalistas y tienen empleados), las cooperativas de trabajo se constituyen como grupos de iguales con un fin productivo, lo que las ubica en el mismo bando que la clase trabajadora, aunque con características específicas. Por eso su legislación tiene que ser también específica.

De esta manera, el primer punto que promueve este sector es la consideración de su naturaleza asociativa, que lo diferencia tanto del trabajador autónomo como del trabajador en relación de dependencia, pero no como subsidiaria de ninguna de las dos opciones sino en un mismo nivel de importancia. El trabajador autogestionado no es autónomo porque no trabaja para sí mismo, sino para el colectivo. Tampoco depende de ningún empresario o patrón. De esta relación se derivan otras características formales que deben ser legisladas, en una ley o en resoluciones ministeriales, como por ejemplo el régimen previsional, el impositivo y la seguridad social, que requieren esquemas diferenciales.

Todavía no hay una propuesta unificada con respecto a la cuestión previsional, ya que el trabajador autogestionado tendría que hacerse cargo del volumen de aportes que antes cubría tanto el empleado como el empleador. Por otra parte, los aportes mínimos del trabajador autónomo tampoco pueden satisfacer las necesidades del sector, porque alimentan un esquema de jubilación muy pobre, que no se corresponde con la actividad productiva. La clave del debate es el grado de participación del Estado en el financiamiento de una jubilación cooperativa.

Uno de los grandes desafíos del cooperativismo es combatir el fraude laboral, ya que muchos empresarios se aprovechan de la figura asociativa para abaratar costos, sobre todo en la mano de obra. La propuesta más sólida, desde lo legal, ha sido la incorporación de nuevos derechos y obligaciones que hacen a una mayor fortaleza de la democracia interna. Es decir, potenciar la asistencia a las asambleas y la participación de los asociados en la gestión de la cooperativa. Está claro que estas medidas no alcanzan para destruir el fraude laboral, pero algunos entienden que esta misión no es facultad de las cooperativas, sino de la Autoridad de Aplicación (en este caso el INAES) en su rol de fiscalizador. Y que, en este sentido, una ley no debería partir de la auto incriminación (el fraude es una posibilidad de todas las leyes), sino todo lo contrario.

Diferencias con el INAES

En sus escuetas dos páginas en referencia al cooperativismo de trabajo, el INAES incorporó dos propuestas que, hasta el momento, fueron rechazadas por unanimidad en todos los debates.

En el apartado de Cooperativas Recuperadas (sic), el texto presentado por el INAES, “incluye la figura jurídica de la Sociedad Laboral que aparece más adecuada que la Cooperativa para esta actividad”. Los referentes de las recuperadas todavía no entienden por qué, desde la ley de cooperativas, se promueve la formación de “sociedades laborales”, una figura de tipo comercial acuñada en noviembre de 2001 por el mismísimo Fernando De la Rúa, facilitadora de una flexibilidad laboral. Si la referencia viene de España, no deja de llamar la atención la promoción de una figura con fines de lucro en una ley de la Economía Social. La forma de cooperativa de trabajo ha sido la respuesta natural del movimiento de empresas recuperadas, en tanto garantiza una democracia de tipo productiva y preserva el capital social del trabajo.

Otra propuesta del INAES fue la formación de Cooperativas Simplificadas, que (con fines facilitadores) “podrán elegir un sólo administrador y prescindir de la sindicatura”. Nada resulta más parecido a la figura de un solo dueño. Por otra parte, y casi fundamental, la ley debe potenciar la función del síndico como un importante actor democratizador, ya que es el garante de la asamblea ante el Consejo de Administración. Su eliminación deja a la deriva una asamblea sin ojos ni poder de control.

La discusión por un marco legal de las cooperativas de trabajo merece un gran debate, democrático y participativo, entre todos los trabajadores que gestionan sus propios medios de vida. Exige una reflexión profunda sobre la experiencia acumulada en los últimos 12 años, despejando prejuicios y purismos, para la elaboración de una ley que no corra más rápido que la propia realidad, y que garantice la continuidad y desarrollo de la bandera multicolor.

DESCARGAR el Anteproyecto de Ley Federal de Cooperativas y Mutuales (del INAES):

 

Foto por Rocío Curia – http://www.orillasur.com/