Siria y sus ‘amigos’

70 países hicieron público su plan de financiamiento a la oposición siria con el objetivo de desestabilizar el gobierno de Al Assad. Mientras tanto, continúan los ataques de grupos violentos en todo el país.

No quedan dudas del abierto financiamiento de Estados Unidos y sus aliados europeos y del Golfo Pérsico a la oposición armada siria. Esta situación no fue revelada por investigaciones periodísticas o por confesiones de arrepentidos. El envío de dinero y el entrenamiento de mercenarios que operan dentro de la nación árabe quedó en evidencia el fin de semana pasado cuando en Estambul se reunieron alrededor de 70 países, bajo el nombre de “Amigos de Siria”.

Las agencias AP y Efe reportaron que los gobiernos que participaron en el encuentro, encabezado por la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, decidieron “proveer millones de dólares mensuales y equipos de comunicación a los grupos de oposición”.

Frente a esta situación, el gobierno del presidente Bashar Al Assad volvió a denunciar la situación el martes ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El representante sirio en el organismo, Bashar Al Jaafari, expresó que Estados Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Francia y Reino Unido respaldan, arman y financian a los grupos violentos, transgrediendo las leyes internacionales.

Cabe recordar que esta situación no es nueva, ya que el año pasado se utilizó la misma metodología para derrocar y asesinar, sin juicio previo, al líder libio Muammar Al Gaddafi. Los “Amigos de Libia” desempeñaron el rol de garantes económicos de los grupos opositores a la nación del norte de África, sumado al envió por parte de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos de instructores militares para entrenar a las tropas conformadas por opositores, mercenarios y miembros de Al Qaeda. Tanto en el caso libio como en el sirio, la dirigencia de la ONU se llamó a silencio absoluto.

Luego de la reunión en Estambul, Clinton confirmó que Washington proporcionará equipos de comunicación a los opositores sirios, mientras que los “Amigos de Siria” acordaron sostener a los grupos violentos, responsables de cientos de asesinatos de civiles, atentados y sabotajes.

AP y Efe citaron a fuentes que se encontraban en la reunión, quienes dijeron que el “fondo” de ayuda “implicaría varios millones de dólares mensuales”.

Pero el envío de dinero y armamento a los grupos violentos sirios comenzó tiempo atrás. El 29 de marzo pasado, el canciller británico William Hague, anunció públicamente que su gobierno entregó 600 mil euros a la oposición siria, que se suman a otros 500 mil enviados en los últimos ocho meses. El ministro de Reino Unido argumentó que ese dinero se destinará “para apoyo práctico no letal”.

A principios de marzo, el canciller turco Ahmet Davtoglu afirmó que su gobierno aprueba el envío de armas al Consejo Nacional de Siria (CNS), que nuclea a la oposición y opera desde Londres.

A finales de febrero, el primer ministro de Qatar, el jeque Hamed Bin Jassim Al Thani, se pronunció de forma similar, afirmando que la comunidad internacional debe proveer armas y proporcionar un refugio seguro para los opositores de la nación árabe. “Deberíamos hacer todo lo necesario para ayudar a los opositores, incluido entregarles armas para que puedan defenderse”, aseveró Al Thani.

Otra prueba que demuestra la injerencia extranjera en Siria está en la cantidad de armas de guerra decomisadas en los últimos meses por las autoridades del país, cuando se intenta ingresarlas a través de sus fronteras. Rusia y China también han llamado la atención en reiteradas oportunidades sobre estos hechos y han condenado las interferencias foráneas en la nación árabe.

Pese a que el gobierno de Damasco y el enviado especial de la ONU, Kofi Annan, acordaron un plan de seis puntos para solucionar el conflicto interno a través del diálogo, Estados Unidos continúa buscando la caída de Al Assad. Washington ahora busca dejar atrás las políticas de guerra unilaterales aplicadas por George W. Bush en Afganistán e Irak. En Libia utilizaron a la Organización del Tratado para el Atlántico Norte (Otan) y al Consejo de Seguridad de la ONU para barrer con bombardeos al país. En Siria, la injerencia crece día a día con el financiamiento y el envío de armas a los opositores y bajo el manto de la “cooperación internacional” para defender a la democracia.