Soberana 01, la vacuna cubana: una forma de salvar al mundo

La vacuna cubana contra el COVID-19, soberana 01, se encuentra en su fase de prueba a humanos. Soberana 01 es una esperanza para los pueblos de acceder a una vacuna que no dependa de los intereses de las grandes potencias.

Nuria Barbosa León

Una esperanza para los países del tercer mundo con sistemas de salud débiles, y afectados por la pandemia por Covid 19, representa la vacuna Soberana 01, creada por científicos cubanos y que pasa su primera etapa de ensayo clínico en los meses de agosto y septiembre del 2020, con candidatos seleccionados en edades comprendidas entre 19 y 59 años.

Sus creadores: el Instituto Finlay de Vacunas, y el Centro de Inmunología Molecular, con la colaboración del Laboratorio de Síntesis Química y Biomolecular de la Universidad de La Habana, continuarán las pruebas en humanos a partir del 30 de octubre con 676 voluntarios en el rango etario de 19-80 años, que debe concluir en enero del 2021. En febrero publicarán los resultados.

Como es tradicional en Cuba, los tres principales científicos que crearon la vacuna resultaron ser los primeros en inyectárselas. Para las siguientes pruebas, los osados a admitirla deberán firmar su consentimiento al conocer y saldar dudas sobre la investigación, el compuesto a inocular y las garantías sanitarias de la prueba.

Vicente Vérez Bencomo, Director general del Instituto Finlay de Vacunas, aseguró a medios cubanos de prensa que este producto vacunal, bajo la categoría de FR (Front Runner) presenta bajos riesgos, pocas incertidumbres y alentadores resultados en la fase preclínica.

Al compuesto también se le identifica por las siglas Finlay-FR-1, sus lotes experimentales indujeron altos títulos de anticuerpos anti-RBD en ratones y conejos y los ensayos clínicos en humanos medirán la seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad contra el SARS-COV- 2, en un esquema de dos dosis.

“Lo que normalmente se hace en años, se logró en poco menos de tres meses, gracias a la consagración y la unidad de los investigadores cubanos”, afirmó el directivo cubano y aunque es un tiempo record para una vacuna, ya Cuba tiene experiencias acumuladas en este sentido con el desarrollo de la biotecnología y  la producción de otros antígenos y medicamentos.

Al reconocer el logro alcanzado por los científicos cubanos, el Presidente Díaz-Canel significó: “el nombre de la vacuna recoge el sentimiento de patriotismo y de compromiso revolucionario y humanista con que se ha trabajado, y también el compromiso con lo fundacional, y cuando hablamos de fundacional, estamos hablando del Comandante en Jefe”.

Esta vacuna se convierte en el principal anhelo para los cubanos, quienes la recibirán gratuitamente y de forma masiva cuando se decida. Algo similar ocurrirá con los países del tercer mundo porque conocen la vocación solidaria de la Isla caribeña, que será capaz de ajustar su comercialización con el fin de solucionar un problema global por encima de intereses mezquinos del capital.

Se ha llegado a la vacuna con prudencia, con mesura, sin alardes, consideró el mandatario, llevando los pasos que se tenían que dar y por eso se registró primero, como era debido, y las primeras informaciones las estarán dando en profundidad sus protagonistas. Al respecto, confirmó que en el programa televisivo de la Mesa Redonda de este jueves se darán todos los detalles, precisamente en voz de sus creadores.

Nuestro pueblo, alertó Díaz-Canel, tiene que entender que es un camino que abre esperanzas, pero todavía es largo, de meses, de rigor en el ensayo clínico en cada una de sus fases y, por lo tanto, hay que exigir más responsabilidad social para evitar rebrotes de la COVID-19 y llegar al resultado final de la vacuna en una mejor situación epidemiológica.

«Hazañas como estas de nuestra ciencia son de las cosas que a uno le reafirma cada vez más el orgullo de ser cubanos», sentenció.

En esta importante reunión –donde además se presentaron dos nuevos medicamentos cubanos para enfrentar al COVID-19: el Nasalferón y el cigb-325, también con alentadores resultados en sus ensayos clínicos–, el presidente de la República señaló que se consolida el concepto de que se ha trabajado en un modelo de gestión para la innovación, enfrentando una situación compleja.

Esa consolidación nos va abriendo caminos de cómo el país debe ir extrapolando esta experiencia a otros campos del conocimiento y de la producción y los servicios. «Que la innovación se siga convirtiendo en un paradigma mayor, en un pilar más importante dentro de la estrategia económica y social del país», concluyó, poco antes de continuar la agenda del día con el chequeo del Grupo Temporal del Trabajo del Gobierno a la situación epidemiológica del país.

¿Cómo nació el nombre de Soberana que identifica al candidato vacunal cubano contra la COVID-19?

El nombre identifica, singulariza, enamora… Es carta de presentación y puede transmitir confianza u orgullo, que fue exactamente lo que sucedió este mes de agosto, cuando el pueblo de Cuba escuchó una noticia esperada con ansiedad: nuestros científicos habían encontrado una idea que fueron capaces –como ellos mismos dirían– de poner en un bulbo de vacuna en tres meses.

Soberana nombraron al candidato vacunal que, este 24 de agosto, inició los primeros ensayos clínicos para demostrar su efectividad contra el virus del SARS-COV-2, causante de la COVID-19, una enfermedad que no solo se ha llevado consigo miles de vidas, sino que ha sumido al mundo en un peligroso stand-by económico que afecta, sobre todo, a las personas históricamente más vulnerables del mundo.

TODO EMPEZÓ POR…

De acuerdo con Naturaleza Secreta, que ha documentado en profundidad los pormenores de la propagación y enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba, el nombre de Soberana apareció por vez primera escrito a mano y al final de un papelito con todas las informaciones que requería el ensayo clínico del primer candidato vacunal cubano contra la enfermedad.

Antes, en esa misma hoja, se habían escrito otras posibles denominaciones, ninguna de las cuales parecía funcionar, aunque ya urgía un nombre. Tenerlo era requisito imprescindible para registrar el ensayo clínico (no el candidato vacunal), lo que obligó a decidirse a los expertos del Instituto Finlay de Vacunas, el Centro de Inmunología Molecular y la Universidad de La Habana, más centrados en el proceso de investigación que en cómo se llamaría la creación.

Fue la doctora Meiby de la Caridad Rodríguez González, directora de investigaciones clínicas del Instituto Finlay de Vacunas y responsabilizada con llenar el expediente para el registro, quien hizo la propuesta de llamar Soberana 01 al primer ensayo clínico del primer candidato vacunal cubano. Estaba en su casa, trabajando hasta tarde junto al resto del equipo, con la esperanza de que todo estuviera listo para el 13 de agosto, como regalo a quien inspiró el desarrollo científico de Cuba y especialmente en el sector de la biotecnología: Fidel.

Los integrantes del equipo creador de la vacuna, encabezado, por el director general del Finlay, Vicente Vérez Bencomo, al escuchar el nombre propuesto se miraron y asintieron. Soberana se impuso sin discusión, sin dudas, y el 01 que la acompaña señala que se trata del primer ensayo clínico de ese candidato vacunal, refiere Naturaleza Secreta.

De acuerdo con los científicos, subyace en la aparición de este nombre la solicitud del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, realizada el pasado 19 de mayo, sobre la necesidad de obtener una vacuna cubana contra la COVID-19, independientemente de que otros países obtuvieran la suya, porque ello nos daría soberanía.

Acerca del candidato vacunal cubano en investigación, el Presidente había señalado en aquel momento: «Que nosotros salgamos con una vacuna terminaría de redondear la hazaña que se ha hecho», y «si a eso nosotros le incorporamos una vacuna cubana, que salga en el menor tiempo posible, va a ser también una contribución importante desde todos los puntos de vista».

El resto de la historia, cuenta en su publicación el equipo de Naturaleza Secreta, es ya conocida. La noticia de que Cuba tenía su propia vacuna a las puertas de un ensayo clínico se viralizó en internet y la ciudadanía del país la nombró… soberanamente.

«Quien realmente le puso el nombre de Soberana fue el pueblo, por el orgullo que nos hizo sentir, y será el nombre comercial de la vacuna para su utilización en el país», comentó en la Mesa Redonda del pasado 20 de agosto el Director general del Finlay.

Ya ese es su nombre, no solo el del ensayo. Ahora, ni el segundo candidato vacunal, ni su ensayo clínico, se llamarán así, concluye Naturaleza Secreta, no sin antes reconocer lo difícil de obtener esta historia, pues «en el equipo de creadores de la vacuna cubana contra la COVID-19 nadie quiere adjudicarse algo individualmente», razón por la cual este proyecto, con todos sus méritos y su hermoso nombre aceptado de manera rotunda, también es una creación colectiva.