Socorristas en el ENM: travestis, obreras… somos todas aborteras

Socorristas en el ENM: travestis, obreras… somos todas aborteras

Fotos: Camila Parodi.

Por Camila Parodi. En los espacios de debate sobre aborto durante el Encuentro Nacional de Mujeres se expuso el trabajo de las que acompañan a otras a abortar. Ayudan a que, aún en la clandestinidad, el proceso sea más seguro.

En el marco del 29° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), la presencia socorrista volvió a sacudir los debates y instauró nuevos. Tal como el año pasado en el Encuentro de San Juan, el grito chillón, rebelde y alegre de las socorristas comenzó a ser parte de la dinámica de los Encuentros. Este año con más potencia la bandera rosa del Socorro fue parte del paisaje, y la participación de ellas fue activa en cada instancia: en la apertura, las plazas, los talleres y la radio aportaron su perspectiva de praxis una feminista.

¡Alerta! /Alerta al Vaticano /que vienen socorristas /con misoprostol en mano

En dialogo con Marcha, Sabrina Gosp y Florencia Maffeo, socorristas integrantes de la Colectiva Feminista Rabiosa, difundieron los debates que se dieron en el marco del taller  sobre estrategias para el aborto Ya desde su principio fue notorio que tanto el uso seguro del misoprostol como la propuesta de acompañamiento a mujeres que deciden interrumpir su embarazos fueron temas propuestos como ejes de discusión desde la misma comisión organizadora. En ese marco, ellas llevaron su impronta y compartieron las experiencias que desarrollaron en estos años.

“El objetivo de participar como socorristas en este taller es demostrar que nuestra práctica al acompañar a mujeres es una estrategia política clara para la conquista de la legalización del aborto”, expresó Gosp, que, junto a su compañera, integran la Mesa por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito del Oeste. “Creemos que el aborto debe ser una instancia acompañada, tiene que pasar siempre por la entera decisión de la mujer, por lo que creemos que el uso del misoprostol genera esta condición de apoderamiento de la mujer, para que decida. Sin embargo, esta opción no anula que el aborto debe ser legal en el hospital garantizado por el Estado ya consideramos que el método y la forma lo deb escoger cada una: cuándo, cómo, dónde, con quién realizar en la interrupción de su embarazo.”

“A lo largo del taller se puso en discusión cuándo es seguro usar la pastilla. Allí, las socorristas insistimos en que es un método recomendado por la Organización Mundial de la Salud”, manifestó Maffeo. Según la OMS y la FLASOG, es seguro abortar con misoprostol hasta la semana doce cumplida, por fuera del hospital, ya que son pocas las hemorragias e infecciones peligrosas que pueden ocurrir, de forma tal que es seguro que la mujer realice la intervención en el lugar que se sienta cómoda. Para ello, se “habló sobre la difusión de los usos seguros y los controles médicos para afrontar las complicaciones inseguras”

Por otro lado, se le dio un importante lugar a las articulaciones con los efectores de salud, a menos de un mes de realización de la mesa de diálogo realizada en el Congreso en el marco de la actividad de Acción por el Día de Legalización del Aborto, realizada por la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito donde más de cien efectores de salud se dieron cita y pusieron en común sus acciones para generar redes de intercambio y cuidado. La temática volvió a ser eje central en el debate del taller, que repasó el trabajo que se realiza en algunos centros de salud por los abortos no punibles, como así también en las consejerías pre y post aborto ya que, tal como menciona Maffeo, “fue muy importante la participación y el diálogo con las médicas, trabajadoras sociales, y efectoras de salud en los talleres discutiendo sobre la lucha por la legalización, significa un montón para nosotras”

Para Gosp, “como era de esperar, el uso del misoprostol fue eje central en la discusión, lo que trajo aparejadas diferentes perspectivas y opiniones al respecto. Por un lado, se puso en manifiesto que el misoprostol y el acompañamiento sólo son paleativos a la legalización. Por el otro, el acompañamiento es para lograr que ‘mientras tanto’, en la clandestinidad, las mujeres aborten de forma segura. No hay registro de muerte por uso del misoprostol, sí por infecciones u otras complicaciones propias de la ilegalidad”, resaltó la militante.

En cambio, en el taller se dio a conocer que el uso de la pastilla redujo las muertes por aborto clandestino en los últimos cuatro años un 7 por ciento aproximadamente. Por lo tanto, “se concluyó que los riesgos de aborto no son ocasionados por el método sino por su ilegalidad y clandestinidad”, expresó Maffeo.

Un poco de historia…

 “El aborto es un tema político y público. La memoria nos vincula con esas prácticas, nos encuentra potencialmente afectadas por ellas”[1]. Es así que en esa memoria feminista colectiva, el Socorro Rosa resurge en las resistencias patagónicas a través del impulso de la Colectiva Feminista La Revuelta de Neuquén. Con una dinámica propia, las revueltas comienzan a socorrer a las mujeres que deciden abortar a través de una línea telefónica y la coordinación de encuentros grupales entre socorristas y socorridas, para generar así espacios de apoderamiento recíproco.

Multiplicando la experiencia de La Revuelta, el socorrismo se convirtió en un  servicio de información y acompañamiento en clave feminista en las diversas geografías de nuestro país. Así, colectivas feministas organizadas en red comenzaron a atender y encontrarse con mujeres que desean interrumpir un embarazo.

Principalmente se comparte información sobre aborto con pastillas de misoprostol, las cuales producen contracciones uterinas y provocan el aborto. En Argentina, se comercializa con el nombre de Oxaprost y en otros países como Cytotec, y se emplean doce pastillas de forma sublingual o vaginal en un intervalo elegido por la misma mujer.

Mediante encuentros y articulaciones, las Socorristas en Red profundizan su conocimiento al intercambiar los conocimientos científicos y sus implicancias físicas sobre los cuerpos de las mujeres a través de las experiencias que se sistematizan, como así también en las formas de acompañar que se crean con los encuentros.

Mientras, las socorristas luchan en y con la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito para que la intervención del embarazo sea un derecho de las mujeres que así lo deciden, de forma que se rompa la histórica correlación de la clandestinidad con el negocio de corporaciones privadas y la complicidad del Estado ausente que sólo pueden dar como resultado el riesgo de la vida de las mujeres en general y, en particular, de las mujeres sin recursos, como ya es sabido.

Por su parte, también intentan minimizar los riesgos y gastos, como así también generan estadísticas y relevamientos sobre la práctica en el país. Hacen, de esta forma, del aborto una práctica política, pública, autorizada y colectiva, de modo de convertir al socorrismo en una praxis pre figurativa feminista, donde se construyen y reflexionan nuevas formas de acompañar-nos.

Esta dinámica tiene una decisión política propia que rompe con el mero rol de “pasadoras de información” que las feministas suelen asumir. El socorrismo imprime una impronta propia al aborto entre ellas, haciendo que los acompañamientos se realicen cara a cara, generando un pasaje de mujeres anónimas a mujeres con nombre e historias propias; trasmitiendo seguridad para que el aborto sea realizado en la casa de la mujer de la forma que ella lo decida y con contención feminista para que las mujeres atraviesen su decisión de forma cuidada.

De esta manera, “los tránsitos desde y con las corporalidades de esas mujeres que abortan se vuelven encarnadura para reflexionar y seguir produciendo argumentos renovados para la exigencia del derecho al aborto, nucleadas alrededor de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito”[2].

Las socorristas deciden acompañar el acontecer del aborto. Con cada historia, acompañamiento o llamado que reciben de las mujeres socorridas, esa decisión política de “estar ahí” con la escucha, la voz o la presencia toma valor. Con el encuentro con y en las otras, las socorristas reafirman su convicción de parir nuevos feminismos.

 

[1] July Chaneton y Nayla Vacorezza (2011)

[2] Historia de una desobediencia, aborto y feminismo. Mabel Bellucci, 2014. P. 412

Fragmentos de este texto fueron publicados originalmente en la Revista Furias (http://revistafurias.com/?p=7999)

 

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