Somos experiencia que lucha contra las violencias

Se publicó un libro que recopila las herramientas de los feminismos populares para hacer frente a la violencia machista. En su presentación no faltaron las voces de quienes luchan en los territorios cada día. Materializar la experiencia es otra forma de decir que nos queremos vivas, alegres y libres.

Por Alida Dagnino Contini / Fotos: Trinidad Gonzalez Sardi

El pasado miércoles, en el histórico Salón de los Espejos del edificio de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata, parte de las conquistas del movimiento feminista tuvieron voz. El programa de extensión “Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Género” (CAV) presentó su primera publicación: “Herramientas para hacer frente a la violencia de género. Aportes y experiencias desde los feminismos”. El libro, editado y diseñado por Ediciones La Caracola, es el producto del trabajo colectivo que el CAV realiza desde el 2012 junto a mujeres, lesbianas y trans de organizaciones populares en distintos barrios de la ciudad. En su introducción, las autoras afirman que “se pensó como una herramienta para intervenir colectivamente en la prevención y el acompañamiento a mujeres e identidades disidentes que atraviesan múltiples violencias de género”. Sin embargo, lejos de ser una propuesta acabada, dijeron que es un “recorrido posible para pensar e identificar, desde los feminismos, la violencia como expresión del sistema patriarcal”.

La presentación de “Herramientas” contó con la presencia de varixs panelistas y la apertura estuvo a cargo del Decano de Ciencias Jurídicas, el Dr. Miguel Berri, y el Secretario de Extensión, el Dr. Adolfo Brook, quienes recalcaron la importancia de “un centro de atención de violencia de género, y más que violencia de género, [que] expresa la diversidad y la actitud que tiene esta facultad” e instaron a continuar la búsqueda de un abogado “netamente social y comprometido con la realidad”. El panel estuvo integrado por Paula Talamonti, coordinadora del Área de Formación y Comunicación del CAV; Josefina Garzillo y Eugenia Monedero, integrantes de Ediciones de La Caracola; Gladys Vega, integrante de la cooperativa autogestionada Juana azurduy del barrio Nueva york de Berisso del Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional; Celina Rodríguez, del espacio de géneros del Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional y de la Cátedra Libre Virginia Bolten; Carola Bianco, abogada, docente, investigadora y extensionista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales; Isabel Busso, trabajadora social, docente y trabajadora del Área de Procesos Urgentes (La Plata); Marina Yaber, abogada activista por los derechos de las disidencias sexuales y Valentina Pereyra, activista trans feminista, militante de A.T.T.T.A (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros Argentina), y de ammar (sindicato de trabajadorxs sexuales de Argentina).

Un libro hecho de experiencias

“Herramientas…” es producto de siete años de trabajo continuado del CAV y “del aprendizaje realizado con cada mujer y persona de la disidencia sexual que se acercaron a consultarnos, a quienes asesoramos y patrocinamos”, afirmó Talamonti, quien coordina el área de Formación y Comunicación del espacio. “Desde el inicio decidimos que este iba a ser un espacio que ofreciera acompañamiento desde una perspectiva feminista y de derechos humanos [entonces] entendimos que el CAV implicaba una gran responsabilidad, porque era el producto de décadas de lucha y [de] construcción por los derechos de las mujeres y disidencias sexuales en Argentina y la región”, continuó. Este libro es un muestra de los aprendizajes que datan de los más de 30 talleres realizados por el CAV desde el 2012 con mujeres y disidencias sexuales de organizaciones sociales que, desde diferentes territorios, deben acceder a las instituciones en busca de recursos para salir de situaciones de violencia de género.

Las integrantes del CAV están convencidas de que el logro presente se expresa en haber sacado de la sombra al patriarcado y denunciar sus violencias, sin embargo, Talamonti asegura que “aún queda mucho por hacer”, por lo que invita a “seguir revisando y problematizando las formaciones profesionales, modificar las organizaciones institucionales para incluir la perspectiva de género, fortalecer los modos de acompañamiento realizados por la sociedad civil para que colaboren en la remoción de los obstáculos y apunten a tejer redes de sororidad entre compañeras de trabajo, vecinas, amigas, militantes, estudiantes”. Este material es un aporte en esa dirección y pretende echar luz sobre las propias dinámicas y efectos que tiene la violencia para poder desarticularla en pos de la autonomía de las personas que la transitan. No es fácil describir un libro cargado de tantas historias y experiencias que, además, pretende estar en constante (re) construcción. Para Josefina Garzillo y Eugenia Monedero, editoras de “Herramientas…”, no fue una tarea sencilla trabajar con un material dinámico.

En sus palabras “es un libro que está vivo, es una herramienta” y, como tal, no ahonda en redundancias y/o ambigüedades: “es concreto, es conciso, pero también propone; también hay espacios en blanco para que quienes tengan otras experiencias, quienes puedan aportar otras ideas, otras formas de hacer las cosas, puedan hacerlo”. La importancia de una Universidad comprometida con el territorio Con el cuerpo erguido y su pañuelo verde anudado a la muñeca, se sumó a las voces del panel Gladys Vega o “la pichona”, como prefiere presentarse, referente territorial de una organización social y política: “esto no puede quedar solamente en un montón de hojas, en un montón de material impreso (…) esto hay que explayarlo, tiene que trascender, tiene que hacerse ley, tiene que cumplirse”. Su testimonio no da lugar a imprecisiones, “la pichona” habla desde un cuerpo-territorio que ha tenido que enfrentarse, como casi todas las mujeres y personas de la disidencia, a múltiples violencias, en silencio. Desde hace algunos años, junto con la gran marea verde y violeta que cada vez pinta más calles del país y del mundo, rompió el cerco que impedía su autonomía y ahora ayuda a sus compañeras a salir de situaciones de violencia de género. Convencida de que el camino es colectivo, recalca la necesidad de “espacios para que la gente se organice y piense de qué manera poder ayudar a la mujer” y de nuevas políticas para el acompañamiento de personas que atraviesan situaciones de violencia.

Este material comenzó siendo un cartilla para un grupo de compañeras que solicitaron talleres para formarse como preventoras de violencias de género en sus territorios y llegó a ser lo que es hoy: un libro-herramienta, no sin antes haber pasado por un proceso de reflexión sobre su contenido, el lenguaje utilizado en él, sus características en general. Celina, referente feminista e integrante del FPDS-CN, recalca la importancia del ida y vuelta con lxs compañerxs que fueron parte del proceso de formación y reafirma la necesidad del encuentro articulado entre organizaciones sociales y políticas con las instituciones y el Estado. Celina señala dos puntos que llamaron su atención y quiere revelarlo en público: “La cartilla pone todo el tiempo el eje en lo colectivo y dice la palabra “acompañamiento”, con todo lo que significa esa palabra en la vida completa de las personas víctimas de violencia de género”. No habla en vano, no lo dice porque fue lo primero que se le ocurrió; en su cabeza retumba una pregunta que de tanto rebotar se escucha -con eco- en el salón de los espejos: “¿cuánto hay que vencer para llegar a vivir mejor?”. “Por eso -continúa- estas herramientas son básicas para poder acompañar estos procesos, son la brújula para no reiterar actitudes que pueden obturar procesos de sanación, y también son estrategias para fortalecernos”.

Los derechos humanos como territorio desde donde luchar

“¿Cuáles serían las funciones del derecho en estas luchas?”, irrumpe con su voz -bajita pero contundente- Carola Bianco, reconocida abogada y referente en la lucha por los derechos humanos de las personas de sectores populares. El derecho es una de las disciplinas con un vasto camino por recorrer en el terreno de una perspectiva que sea crítica, que discuta los fundamentos de las posiciones positivistas que hoy son las dominantes. Bianco pone sobre la mesa el debate en relación a qué derecho construir y para quiénes y recalca que “en nuestro trabajo cotidiano estamos siempre en riesgo de reproducir las estructuras de poder”. La apuesta que tiene “Herramientas…” es a comprender que la única garantía de no estar alimentando eso, es intervenir colectivamente.

Ser varón y tener el poder de la palabra en las instituciones en general y, en particular, que las que deben transitar personas que atraviesan situaciones de violencias, es ser un abogado exitoso; “ir en contra de todas esas prácticas en lo cotidiano, acompañando a mujeres que son víctimas de violencia, es un desafío”, dijo Isabel Busso, trabajadora social en el Área de Procesos Urgentes de La Plata. El trabajo cotidiano de quienes transitan las instituciones que reciben casos de violencias pero que a veces, paradójicamente, también la ejercen, según Busso “se sufre mucho y es mucho costoso” y “no podría llevarse adelante sin el acompañamiento de compañeres, con les que a pesar de esa estructura existen y también intentan ir por determinados quiebres del sistema rompiendo estos lugares de poder”.

En la misma línea y en relación con la atención específica por violencias de género, Marina Yaber, abogada activista por los derechos de las disidencias sexuales, planteó que algunos de los juzgados correccionales donde se hacen denuncias por violencia, “una denuncia por violencia de género tiene el mismo tratamiento que un hurto de un celular” y, en vinculación con ello “no hay formación para quienes trabajan en esos lugares”. Una vez más, en las instituciones se demuestra que el movimiento feminista está en posición de avanzada en relación a muchas de las instituciones que no funcionan con una perspectiva de géneros.

Algo que subraya el libro es que la violencia de género no es algo ajeno a la comunidad LGTTTBIQP. Focaliza en el no acceso a ciertos derechos de las personas en situaciones de vulnerabilidad y, particularmente, de las personas trans y travestis, en la poca expectativa de vida del colectivo y da cuenta del sinfín de violencias sistemáticas por las que atraviesan a diario. Valentina Pereyra, activista trans feminista, remarcó “la importancia de la transversalización de la información y de estas herramientas con un lenguaje no tan técnico, que para sectores vulnerados es muy importante” y denunció el hecho de que “hoy por hoy, no somos prioridad”. A la hora de poder acceder al sistema judicial por situaciones de violencia, las personas trans y travestis son parte de un siniestro camino que deja entrever que, ante todo, muchxs de quienes deberían garantizar derechos utilizan la doble vara para medir: “siempre se nos pone en duda por la orientación sexual, por la identidad de género, por cuestiones de clase, de nacionalidad”. Pereyra, hizo hincapié en la necesidad de políticas públicas atentas a las situaciones de violencias de género que atraviesan todas las personas LGTTTBIQP y concluyó: “lo que no se nombra no existe, y lo que no existe no tiene derechos; por eso nos queremos plurinacionales, lesbianas, bisexuales, trans y travestis”.

Versión digital (Descarga libre):
 https://edicionesdelacaracola.wordpress.com/2019/07/16/herramientas-para-hacer-frente-a-la-violencia-de-genero/

¿Qué es el CAV?

El Centro de Atención a Víctimas de Violencia de Género funciona desde el año 2012 en el marco de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP. Brinda asesoramiento jurídico gratuito a aquellas mujeres, niñxs y colectivos de la disidencia sexual que sufren violencia sexista, con la intención de garantizar el ejercicio efectivo de sus derechos y promoviendo una mayor autonomía de lxs afectadxs y un análisis crítico de las políticas públicas de Derechos Humanos relacionadas con la problemática.

Trabaja a partir de tres áreas que funcionan de manera articulada: el área de atención, integrada por abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales, con el objetivo de facilitar el acceso a la justicia de las mujeres, niñxs y colectivos LGTTTBIQP víctimas de violencia de género, a través del asesoramiento, acompañamiento e intervención administrativa y judicial, para intentar contrarrestar la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran estos grupos; el área de psicoterapias breves, que propicia un acompañamiento psicoterapéutico a mujeres y disidencias en situación de violencia de género, derivadas por el equipo técnico de atención mediante la utilización de un protocolo de derivación interno; y el área de formación y comunicación, conformada por sociólogas, comunicadoras sociales y filósofas, desde la que se realizan talleres, charlas y/o jornadas de reflexión sobre prevención de la violencia de género en instituciones y organizaciones de la sociedad civil.

 

Podes encontrar el libro en:

La Plata
Malisia – Diag 78 nº506
La Diversa – Plaza Italia nº157
Prisma Tienda – 18 nº1869

CABA
FM La Tribu – Lambare nº873
Mandrágora – Vera nº1096
Sudestada – Tucumán nº1533
Rodriguez Almagro – Pringles nº486
La mariposa y la iguana

Mar del Plata
El gran pez – H. Yirigoyen nº1992

Oficina del CAV – La Plata (desde el martes 6 de agosto)
Subsuelo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (calle 48 e/ 6 y 7)
Martes de 14 a 18hs y jueves de 18 a 20hs.