crónicas

En el marco de un 24 de marzo diferente, signado por la cuarentena obligatoria impuesta por la amenaza de contagio del virus Covid-19, el cronista llega a Plaza de Mayo. La nostalgia se mezcla y las reflexiones llegan solas, entre la importancia del cuidado y de seguir sosteniendo la memoria.

Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar, y de las Madres de Plaza de Mayo que nos enseñaron que “la única lucha que se pierde, es la que se abandona”.