Tatagua: una “mariposa bruja” que acompaña a otrxs

Tatagua es una consejería del conurbano sur que escucha y acompaña a mujeres y disidencias y que cumplió un año en agosto de 2019. De sus recorridos tejiendo redes con organizaciones, colectivas y compeñeres en un territorio que sigue levantando trincheras contra las violencias machistas.

Alrededor de 600 intervenciones, telefónicas y/ o presenciales, trajeron todo tipo de violencias: física, emocional/psicológica, económica, sexual, patrimonial y ambiental en todos los modos y lugares donde se manifiesta. En Tatagua también acompañamos violencias perpetradas hacia niñes y adolescentes. ¿Cómo es que tenemos semejante numero de intervenciones? Ensayan respuestas que nunca serán definitivas, quizás porque está en la pregunta el secreto de las estrategias, actividades y crecimiento que planifican. Pero sobre todo, “pisar el territorio, ser parte de él, tener presencia en rincones diversos de nuestro conurbano sur con compañeres organizades es lo que explica esa espiral de demanda pero sin dudas la amorosidad es la opción que se visibiliza y en definitiva, lo que detectamos como ausencia hace un año, sosteniendo que de las violencias no podremos salir aisladamente, solas, separadas ni individualmente”.

Las palabras de Tatagua explican el proyecto: “Con mucha energía y mucha manija, este primer aniversario nos encuentra con un acumulado de experiencias que nos damos la tarea de potenciar, multiplicar, visibilizar y agitar de todas las maneras posibles y necesarias. Somos brujas mariposas, nocturnas pero con colores diversos que se tejen en redes de resistencias, sororidades, complicidades, aprendizajes, formaciones, vínculos, encuentros para aportar a las luchas colectivas, única manera efectiva de lograr más temprano que tarde la victoria de nosotras, de nosotres, les plebeyes de este sistema inmundo que nos pretende normades, callades, sometides, sufrides, herides y sin vida”.Comenzamos sin un nombre definido pero sabíamos que las cosas para que se puedan gritar hay que nombrarlas y as elegimos entre muchas opciones, en asambleas, llamarnos Tatagua. Es una mariposa nocturna de muchos colores que revolotea en las noches de La Habana, “cuenta la leyenda que en Cuba la india Aipirí gustaba mucho de las fiestas, las joyas, los vestidos de colores y las danzas. Un día, Aipirí se casó y tuvo 6 hijes, a pesar de que el mandato decía que debía dedicarse exclusivamente a sus niñes y su hogar, decidió no abandonar sus pasiones. Enojado por su desobediencia, el dios Mabuya la convirtió en una tatagua, “la mariposa bruja”. Se dice que la Tatagua protege a quienes, como Aipirí siguen sus pasiones y se rebelan a los mandatos”.

Es con esta convicción de tejerse para fortalecer y sanar un poquito de las injusticias patriarcales que las tataguas emprendimos, en agosto de 2018, la Consejería, una locura colectiva que tuvo pioneras y fue sumando brazos, cuerpos y cabezas, seguras que el proyecto que encaramos tiene mucho para dar y recibir, enormes pasos para fortalecer lazos, individualidades y colectivas, asambleas y acciones feministas en la cultura, en el barrio, en el sindicato, las salas de atención sanitaria, las escuelas, en las calles, en las plazas y en las camas.

Además participamos en charlas donde requieran información para elaborar protocolos contra las violencias, abordar situaciones efectivas de derechos vulnerados, pensar juntes estrategias de detección, prevención y abordaje de violencias. En el mes de abril realizamos la primera formación de multiplicadoras de Tataguas para que en cada barrio, en cada sindicato, centro cultural, espacio de trabajo, se fortalezcan las escuchas, acompañamientos y acciones contra las violencias machistas.

Proyectamos en noviembre, realizar una formación de infancias libres, en el marco del aniversario del nuevo paradigma de protección de derechos para niños, niñas y adolescentes. Porque entendemos que la formación constante es parte de las redes de sororidad que entretejemos.

No nos resignamos a ser cómplices de un Estado que nos mata, nos ignora, nos aplasta y nos denigra sin que se le mueva un pelo aunque las calles verdes y violetas se desborden con millones de nosotras y nosotres en todo rincón de este país y continente. Nos queremos vivas, organizades, rebeldes y luchando hasta que todas, todes seamos libres.

Somos parte de esta revolución feminista cotidiana que estamos encarando sabiendo que la emancipación de la mujer (lesbiana, travesti, bisexual, trans, no binarie, +) solo será obra de elles mismes, mientras se encara la deconstrucción, la reflexión y se ensayan nuevas maneras de relacionarse, de maternar, de criar, de amar y de cuidarse.

Nos reconocemos en la historia de las luchas feministas que nos preceden y lo afirmamos: somos lo que somos porque antes que nosotres hubo otras y otres que moldearon arcillas diversas en colores, texturas y resistencias. No podríamos ser sin las y les que nos precedieron en las luchas y organizaciones que nos nucleamos para cambiarlo todo de este horrible sistema que nos explota, nos somete y nos mata.

uSomos conscientes que Tatagua surgió en un momento de auge de los feminismos en nuestro país, aunque sabemos que nos acecha el intento de domesticarnos. Somos malas y podemos ser peores porque ante las injusticias no hay lugar para las tibiezas ni para compartir las visiones del mundo del amo patrón – evangelizador. Somos diversas, mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis, +, no binaries porque existimos aunque el capitalismo cis-heteropatriarcal insista con colonizar nuestros cuerpos, nuestros territorios, nuestras cabezas y nuestras organizaciones.

Somos todas las travestis asesinadas en este conurbano sur. Somos Anahí Benítez, Carolina Ledezma, asesinadas porque no eran varones cis y todes quienes son ejecutades por el Estado. Los femicidios y travesticidios son crímenes de Estado. Somos las pibas, les pibes, les pibis que en las escuelas se organizan y cuestionan los mandatos machistas y se rebelan ante ellos.

Somos parte de las semillas que están germinadas en todos los rincones de este conurbano sur y que nacen, se desarrollan, crecen y se reproducen en todos los lugares necesarios.

Somos cada una de las personas con capacidad de gestar muertas por la clandestinidad del aborto avalado por dinosaurios que acechan en defensa de su orden de dominación. Somos cada una, cada une de quienes concurren a la in-justicia patriarcal y machista y las instituciones recibiendo más violencia, desprecio y racismo intentado que en el laberinto de las leyes abandonemos una de las trincheras que conquistamos por nuestros derechos.

En Tatagua Consejeria nos preparamos para ser parte del 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis, +, no binaries en el territorio querandí de la ciudad de La Plata. Porque nunca volvemos igual después de participar en cada Encuentro. Y como cada año, lo esperamos para recargar energías, encontrando y conociéndose con otrxs, con les hermanes de todas las partes del mundo que cada año se suman a este evento único.

Participaremos en los talleres, intercambiaremos con compas de otras latitudes del país, continente y el mundo, marcharemos por las calles de La Plata, colocaremos nuestra mesa en Plaza San Martín para dar y recibir información y seguir construyendo el mundo que queremos. Luchamos con la compañera, le compañere, codo a codo y como dice, Norita Cortiñas, la madre de todes: ¡venceremos!

Para comunicarte con lxs Tatagua: