“Unidas, resistiendo y avanzando”. ¡Todas al EFLAC en El Salvador!

Abrió la pre-inscripción para el quinceavo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (EFLAC) que se realizará en El Salvador, Centroamérica. Con la importancia de la genealogía de las luchas sin fronteras y en un territorio que se resiste a volver a ser militarizado, hasta allí llegarán más de 2 mil feministas de todo el continente.

Por Laura Salomé Canteros / Foto: Anita Pouchard Serra (28 de septiembre de 2017 en San Salvador)

En El Salvador hay feministas que luchan, resisten al patriarcado y la derecha y sostienen estrategias para avanzar unidas hacia un continente y una región centroamericana donde todas seamos libres. Por eso, entre el el 22 y 25 de noviembre de 2020, se realizará en ese país el 15 Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (EFLAC); un espacio de reflexión teórica, posicionamiento político y una plataforma de debate para los feminismos en la región.

El EFLAC es fuente de inspiración y compromiso para miles de activistas en América Latina y el Caribe, para llenarse de ideas, emociones, aprendizajes, interrogantes, pistas y energía para continuar la ardua tarea de defender los derechos de las mujeres en cada uno de los barrios, ciudades y países desde donde provienen. Así afirman desde la comisión organizadora: “realizar el 15º Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en El Salvador supone un gran reto y una hermosa oportunidad para enriquecer al movimiento feminista salvadoreño y centroamericano”.

El Salvador fue sede del sexto EFLAC en 1993, en un contexto muy diferente. En aquel momento el país estaba saliendo de una guerra y el movimiento feminista empezaba a florecer; sin embargo, asumió el reto de organizarlo de forma comprometida a pesar del contexto violento y fundamentalista de la región.

Desde la comisión organizadora del 15 EFLAC consideraron que “es una oportunidad para hacer visible lo que estamos viviendo en la región centroamericana, para situar problemáticas centrales como: el desplazamiento forzado, la violencia contra defensoras de derechos humanos, violencia social, sexual y feminicidios; los embarazos impuestos, la penalización absoluta del aborto que sirven para comprender la realidad de todas las feministas de Latinoamérica”. Y agregaron, “también para visibilizar toda la violencia que enfrentamos por parte de los grupos antiderechos; tenemos mucho que aportar para que juntas pensemos cómo avanzar desde la perspectiva de la sororidad y solidaridad feminista, eso es lo que queremos transmitir en este Encuentro”.

Las preinscripciones ya estarán abiertas en el sitio web del 15 EFLAC:

http://www.15eflac.org/

En cuanto a los temas, integrantes de la comisión de contenidos realizan una metodología de debates que retomará el proceso construido en el anterior Encuentro, en Uruguay: “estamos retomando diferentes temáticas que atraviesan nuestro cuerpo, nuestra historia, pero sobre todo queremos situar la realidad centroamericana, hacer debates sobre el racismo, el derecho a la ciudad y a una vida libre de violencias. Además, procuramos que todos los temas que se debatan tengan una perspectiva desde lo salvadoreño, pero que después se pueda ampliar para que las compañeras en toda la región brinden sus insumos y hacer la construcción colectiva, que ha sido clave en los Encuentros”.

Un pañuelo verde recorre América Latina, el Caribe y el mundo. Es un símbolo de esperanza de cambio y de libertad para las mujeres y las personas con capacidad de gestar. El emblema de un reclamo que exige la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo pero que es en verdad es una contraseña que traspasa fronteras. El pañuelo verde surgió en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano (EFLAC), realizado en 1990 en Argentina. Y no casualmente, en 2020 el EFLAC vuelve a Centroamérica y se realizará en El Salvador, donde llegarán aproximadamente 2 mil activistas feministas de toda la región.

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El Salvador mantiene desde 1998 -hace 21 años-, una prohibición total a cualquier tipo de aborto, incluyendo las causales salud donde niñas y mujeres corren peligro o porque han sido víctimas de violencia sexual. La pena máxima es de 40 años de prisión debido a que los jueces las juzgan por homicidio agravado otorgando a los embriones el estatus de personas. Según las agrupaciones feministas hay en la actualidad alrededor de 20 mujeres que están presas en ese país, condenadas a largos castigos tras haber padecido complicaciones obstétricas durante sus embarazos. La mayoría de quienes fueron perseguidas se encuentran en la pobreza extrema, cuentan con bajos niveles de educación y carecen de defensores legales capaces de defenderlas.

La justicia en El Salvador es machista y clasista. No lo dicen las activistas feministas sino las más de 20 sentencias que en 20 años cayeron con todo el peso de las instituciones castigando a las mujeres pobres. Por eso, es urgente que en la región, y en particular en El Salvador, se contribuya desde todos los sectores a exigir la garantía del acceso universal a la salud integral en el cumplimiento de políticas públicas destinadas a garantizar los derechos sexuales y reproductivos, parte fundamental de los Derechos Humanos. Una exigencia que asumieron con voz propia las mismas liberadas. Para avanzar, unidas, en garantizar igualdad, derechos y consolidar libertades.

¡Nos vemos en El Salvador!

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