Violenta agresión a militantes en escrache a Felipe Solá

Por Francisco Farina

Militantes de distintas organizaciones, nucleados en la Comisión Independiente Justicia por Darío y Maxi, escracharon a Felipe Solá, uno de los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda, y hoy candidato a Gobernador por UNA. La comisión denuncia la agresión por parte de una patota y relata lo sucedido en la jornada de ayer.

Ante la impunidad de la que gozan distintos candidatos políticos, responsables de la Masacre de Avellaneda –como se conoce a los asesinatos de los militantes sociales Darío Santillán y Maximiliano Kosteki el 26 de junio de 2002–, la Comisión Independiente Justicia por Darío y Maxi se dirigió a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA para exigir su presentación ante la Justicia.

Quien era en ese entonces gobernador de Buenos Aires estaba participando de la charla-debate “Exclusión y Narcotráfico”, junto a Martín Lousteau y Gustavo Vera, cuando los familiares y amigos de Santillán y Kosteki interrumpieron la actividad para reclamar el esclarecimiento de la causa y, en particular, sobre su responsabilidad política en la fatídica jornada del 26 de junio. “Asesino, da la cara” fue la consigna que dijo en voz alta, en un grito, Leo Santillán, hermano de Darío. El resto de los manifestantes acompañó con el clásico “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. La respuesta no tardó en llegar y, como se puede apreciar en las imágenes registradas, un grupo de custodios agredió a los miembros de la Comisión mientras se manifestaban y también  cuando se retiraron. Varios de ellos sufrieron algunos golpes de parte de la patota del ahora candidato a Gobernador.

Orlando Agüero, militante del Frente Popular Darío Santillán, participó del escrache y detalló: “Inmediatamente después de que empezamos a realizar el planteo a viva voz, una cantidad importante de patoteros, varios de ellos del estilo patovica, nos agredieron a los puñetazos. Uno de esos patovas alcanzó a darle una trompada a Leo, entre medio de una agresión generalizada en donde varios golpes impactaron sobre todos nosotros. Cuando nos dispusimos a retirarnos, porque ya había finalizado nuestra intervención, es donde recrudeció la agresión de la patota y nos empezaron a arrojar mesas y sillas sin importarles nada. No nos lograron echar, nos fuimos porque decidimos salir en ese momento. Golpearon a compañeras y los compañeros que estábamos saliendo del lugar”. Por su parte, Leo Santillán explicó en su cuenta de Facebook: “Los medios mienten, nos atacaron y nos agredieron, nos pegaron y nos defendimos. (…) Están los asesinos, a ellos hay que señalarlos hasta el cansancio, aunque haya momentos de dudas miedos y desesperanza, porque esa es la verdadera justicia”.

El día de la Masacre fue planeado previamente por quienes ostentaban altos cargos: luego de una exhaustiva investigación periodística (que incluso se presentó como prueba), se pudo determinar que en los días previos Sóla y el entonces presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, se habían reunido para pensar un esquema de unificación de las fuerzas de seguridad a nivel nacional. El primer operativo conjunto que realizaron las cuatro fuerzas represivas e integrando a la Policía Bonaerense en el esquema de las fuerzas federales sucedió ese 26 de junio de 2002.

Por su parte, la Comisión explica que el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires continuó con la complicidad con los asesinos: “En el juicio por las responsabilidades materiales de la Masacre, el Cabo Acosta declaró que Solá le prometió al comisario Fanchiotti ‘tramitar su pase a otra dependencia’ para que ‘no quedara expuesto’ después de los crímenes. Aparecidas las fotografías que demostraban que los piqueteros no se habían matado entre ellos, tal como señalaban los primeros relatos del gobierno, Felipe Solá debió cambiar su discurso. Se paseó entonces por los programas de TV y atendió los llamados de todas las radios reforzando la teoría que señalaba a Fanchiotti como un ‘psicópata, un demente’.

En diálogo con Marcha Alberto Santillán, padre de Darío, emitió su opinión sobre el escrache: “Lo que nos rodea es la impotencia y la bronca, de ver como los que tuvieron que ver con la muerte de Darío y de Maxi se siguen presentando en todos lados como si no tuviesen nada que ver. Y esto es el estallido y el grito de los familiares, los militantes y de los compañeros”. “El escrache de hoy es por la falta de justicia, nosotros venimos sosteniendo que si no hay justicia hay escrache”, agregó.

Al igual que en 2002, los medios de comunicación y los políticos del establishment cierran filas, se defienden mutuamente y tergiversan los hechos: “Los medios instalan que los violentos somos nosotros, los compañeros y Leo les dijeron a ellos quiénes son realmente. Hoy estuvimos haciendo lo que debería hacer la justicia: la condena social es la que nos cabe, el grito de justicia es más que fuerte”. “Siento orgullo por los compañeros, por mi hijo y por Dari”, concluyó.

Por su parte, el Frente Popular Darío Santillán emitió un comunicado en el que apuntan no sólo a Felipe Solá, sino al conjunto de responsables políticos, entre los que se suman “Juan José Álvarez, Alfredo Atanasof, Aníbal Fernández, Eduardo Duhalde”. En las líneas siguientes agregan: “Y todos los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda, candidatos… ¡a la cárcel!”. Además, convocan a una conferencia de prensa para hoy a las 10 de la mañana en el local de la organización en el barrio de Constitución (Santiago del Estero 866).

La comisión, integrada por familiares y compañeros de Darío Santillán, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y distintas personalidades, realiza el seguimiento y acompañamiento de la causa desde hace un tiempo. Como próxima acción, el viernes 9 de octubre se convocan a las puertas de los Tribunales de Comodoro Py, ya que “declarará un testigo fundamental en la causa por las responsabilidades políticas de la Masacre de Avellaneda”, según explican.

Alberto se refirió a esta convocatoria: “Vamos a estar con una radio abierta, con toda la fuerza. La presencia y toda la masividad que podamos poner el 9 es para que esta justicia deje de ser sorda”.