¿Voluntad política o urgencia electoral? Debates en torno al proyecto “Ni Una Menos”

Por Melina Scattolino / Foto por Agostina Chiodi

Un proyecto de Ley impulsado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires y candidato a Presidente por el FpV, Daniel Scioli en conjunto con el Ministro bonaerense de Justicia, Ricardo Casal busca formar a los ciudadanos para prevenir la violencia de género. Sin embargo, al interior de la iniciativa existen algunas contradicciones.

“Un saludo muy especial a todas las mujeres, todo mi corazón y mi compromiso. Tengo hacia ustedes un compromiso y una responsabilidad muy grande porque cuando se ataca a la mujer se ataca al corazón de la sociedad”, sentenció el candidato que obtuvo mayor cantidad de votos en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) durante su discurso en el Estadio Luna Park. Es que, al igual que para los otros candidatos, el “ni una menos” es uno de los caballos de batalla en la campaña presidencial de Daniel Scioli.

Es por ello que esta iniciativa, que señala al Estado como el principal agente que debe velar por la prevención y resolución de esta problemática, se presenta no solo como un homenaje a la movilización autoconvocada del pasado 3 de junio sino como “el cierre de ocho años de conformación de políticas públicas para transformar la cultura”, según sentenció Silvia La Ruffa, integrante de la agrupación de mujeres Las Ñatas ante este portal.

En esa línea, el proyecto propone generar un cambio en los patrones de conducta de la sociedad a partir de la capacitación y sensibilización en tres dimensiones: perspectiva de género, para pensar qué relaciones han construido históricamente la desigualdad con respecto a los varones; derechos de las mujeres, entre los que se destaca el acceso a la justicia y erradicación de la violencia, para poner fin a una problemática que se lleva una mujer cada 30 horas en Argentina.

Sólo para unos pocos

Pesa a sus intenciones de amplitud, la propuesta solo prevé la capacitación en dos sectores de la población. Por un lado, a niños, niñas y adolescentes que, a partir de 2016, se encuentren cursando alguno de los niveles de enseñanza obligatoria y por otro, a aquellas personas que deseen contraer matrimonio a partir de esa fecha.

En el primer caso, el programa propone una semana de sensibilización a desarrollarse los primeros días de junio para, con la misma lógica de homenaje a las fechas patrias que se utiliza en la enseñanza escolar, conmemorar lo sucedido frente al Congreso hace poco más de dos meses. Además, según estableció La Ruffa, la extensión de esta iniciativa a otras esferas de la enseñanza, quedará supeditada a la voluntad de la Dirección General de Escuelas. Sin embargo, aclaró ante Marcha que, de realizarse, lo hará dentro del Programa Integral de Educación Sexual.

Al respecto, Natalia Barrios, trabajadora social y militante del feminismo popular, afirmó en diálogo con este portal que es clave que el trabajo se realice de modo continuo, ya que “derribar una práctica cultural, tan instalada en nuestra sociedad como lo es el patriarcado, requiere de un trabajo sistemático y sostenido en el tiempo.” En sintonía, señaló que la coexistencia con la educación sexual puede ser provechosa para insertar el cuidado y la decisión sobre los cuerpos como una dimensión relevante a la hora de prevenir la violencia.

En la misma línea, Nancy Parada, abogada, Directora y cofundadora del Centro de la Mujer de San Fernando (CEDEM), señaló a Marcha la importancia que tendría para la propuesta, la incorporación de las nuevas Universidades Nacionales, siendo que, de ese modo, se prolongaría el período de capacitación e incluso, podría alcanzarse a quienes ya pasaron por la educación media.

Por su parte, la capacitación para adultos presenta límites más claros, siendo que el proyecto exige un mínimo de seis horas cátedra para cada módulo pero de cumplimiento no necesariamente presencial, ya que también existe la posibilidad de adquirir los contenidos de modo virtual. De esta forma se espera alcanzar la asistencia por fuera de las normativas del Registro Civil: sindicatos, municipios, asociaciones y colegios profesionales y todos los institutos de formación dependientes del Poder Ejecutivo de la provincia deben incentivar la participación de sus integrantes. Confrontando con esta idea, Barrios destacó la importancia del contacto cara a cara y de propuestas dinámicas que permitan sensibilizar y poner los mitos del patriarcado en discusión.

Desde su disciplina, Nancy Parada, se atrevió a poner en duda la efectividad del programa, ya que “puede no ser un canal apropiado para la prevención de la violencia, porque la misma no suele expresarse abiertamente y menos a la hora de contraer matrimonio, donde se supone que las parejas están en un momento ideal de su relación”, sentenció. Como contrapartida, pregona entonces, por talleres abiertos y actividades culturales que continúen erosionando las bases de la violencia machista.

Más allá de las voluntades políticas y de las urgencias electorales, este proyecto se enmarca en un contexto de reclamo y visibilización de una lucha que lleva varias décadas. Desde distintas organizaciones, colectivos y espacios de militancia se han realizado sugerencias para adaptar la normativa a lo que ya se ha construido a partir del compromiso. ¿Será entonces, de cara a los resultados de octubre, otra oportunidad para exigir al Estado el efectivo cumplimiento de un programa integral que nos permita a las mujeres habitar un mundo mejor?