Wake up Susan. Un divertido western íntimo y costumbrista

Wake up Susan. Un divertido western íntimo y costumbrista

Por Mariana Komiseroff. El humor y el amor salen a escena en Wake up Susan, el amor en tiempos de tornado, obra de Brenda Howlin en la que un matrimonio venido a menos da pie para focalizar en la complejidad de las relaciones humanas.

El espacio reservado a los espectadores en el teatro Gargantúa -Jorge Newbery 3563, C.A.B.A.- está ambientado como un bar de Texas. Podés sentarte en una de las mesas y tomar algo para hacer la previa de la obra disfrutando de covers de grandes clásicos del country. Los tres músicos que te reciben son: Martín Tabak, Lucía Ramos y Alan Gancberg.

Wake up Susan  escrita por Brenda Howlin, es un espectáculo teatral, dirigido por Santiago Swi, que inicia con una proyección donde  te presentan a los personajes: Jack, un músico nómade que está a la conquista de nuevos territorios y a su única fanática, una mujer a la que en el video no le vemos la cara: Susan.

El cuerpo de ella desplomado sobre la mesa de la cocina es la potente primera imagen que tenemos de Susan en escena. La historia es sencilla, un matrimonio que atraviesa el momento en el que dejaron de coincidir sus deseos y proyectos. Ella, Susan, personaje que necesita ser encarnado por dos actrices: Carolina Darling y Brenda Howlin, es una mujer que no está conforme con su vida. Quisiera cumplir con el mandato de la maternidad y la cocina, pero no le sale. Él, Jack -Ale Gigena-, en la cotidianeidad del matrimonio no encuentra el momento para escribir una canción. Busca y organiza las frases, pero Susan no le rima.

La obra no está definida temporalmente, pero pareciera que se desarrolla en un tiempo donde la mayor revolución posible de la mujer es en el espacio privado, donde puede, a modo de protesta, dejar de cocinar. La posibilidad del arte y la creación es reservada estrictamente a los hombres. Es una obra de teatro que mezcla en escena varios estilos de actuación -como la mímica y el realismo, predominando la estética del western norteamericano-. El director se permitió también insertar un espacio lúdico, onírico, donde se usan las máscaras.

De manera simple y con la eficacia del humor Jack y la obra en general, se pregunta por las rupturas, los límites de lo que se puede o debe hacerse frente a la separación reciente. 

Si bien el western clásico, el género cinematográfico norteamericano por excelencia, en sus historias de medidos del siglo XIX  retrata la expansión  y la conquista de territorios nativos por los cowboys del oeste de Estados Unidos, sus subgéneros muestran otras versiones de abordar esas historias. Desde esta óptica, Wake up Susan es una manera divertida, costumbrista e íntima de retratar la intimidad del hogar del vaquero devenido en músico, cuyo territorio inexplorado e incomprensible para él es la emotividad de su mujer.

 

Wake up Susan puede verse todos los viernes a las 21:00 horas en el Teatro Gargantúa, Jorge Newbery 3563, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

Otras notas de la autora:

Los covers de Marcelo Savignone

Edipo en Ezeiza

El Cuidador