¿Y Victoria dónde está?

¿Y Victoria dónde está?

En los últimos meses desparecieron varias niñas, muchas en el barrio de Flores. La movilización popular y la difusión permitieron que algunas de ellas aparecieran, aunque en circunstancias extrañas. Anoche se realizó una nueva protesta en la búsqueda de Victoria Colapaolo Ávalos. Su madre, Karina, habló con Marcha sobre la impotencia y la angustia de la última semana.

Virginia Victoria Guzmán Maita, de doce años, se había “extraviado” en el barrio de Flores el 13 de agosto. Según fuentes del Consejo de niños, niñas y adolescentes porteño se fue de la casa porque tenía “conflictos familiares”. Sin embargo, según indican amigos y familiares, mientras estuvo en resguardo del Consejo volvió a desaparecer. Galia Flavia Alfaro Felipe, de 15 años, desapareció el 11 de agosto en Flores y desde ayer está nuevamente con su madre. Elen Mnatsakanyan, de origen armenio y de 15 años, se “perdió” el 14 de agosto en Palermo y ayer apareció y se encontraba declarando en la comisaría 25. Ana Quispe apareció anteayer, luego de una masiva movilización de diversas organizaciones sociales y barriales.

En todos los casos se evidencian condiciones extrañas en la forma de aparición de las niñas y es poco lo que se sabe (o lo que se dice) sobre lo ocurrido. Las comisarías que intervienen en cada uno de los casos se ocupan y garantizan menos que los familiares que recorren los barrios preguntados por sus hijas. La justicia, los organismos estatales y la Policía Federal son los actores que por inacción, inoperancia o complicidad menos intervienen en la búsqueda. La cercanía geográfica y las condiciones -al menos extrañas- en las que fueron encontradas las niñas hace que no se pueda descartar una red de trata en la zona sur de la Ciudad. La mayor dificultad: hablar para denunciar lo que sucede.

Ayer se hizo una nueva concentración de familiares, amigos y vecinos de Victoria Colapaolo Avalos, una adolescente de 14 años que desapareció al salir de la Iglesia San José de Flores. Su madre Karina, hablo con Marcha.

-¿Dónde vieron a Victoria por última vez?

El sábado pasado ella estaba en la Parroquia San José de Flores. Justo se dio que ese día su hermano se fue antes y por eso no volvió con él. Hicimos la denuncia en la Comisaría 38 y no hubo novedades desde entonces. Con los vecinos y con amigas hemos estado pegando afiches con su imagen y un teléfono y hay quien dice haberla visto, pero hasta el momento no hay nada.

-No es el primer caso que se da en el barrio: ¿Qué pensás que sucedió?

La verdad es que el ambiente en Flores es muy pesado. Ellos iban a una escuela primaria, donde había un trapito hace años que tiene parada ahí, yo lo denuncié. Después se habla de entregadores que marcan a las chicas. Acá en el barrio se habla de varios personajes, entregadores de niñas y de adolescentes para la trata, abundan y pueden pasar al lado tuyo y vos ni te das cuenta. Yo no tengo constancia, pero este es un tema que nos atañe a todos como sociedad. Esto pasa sistemáticamente, no es que pasa cada tanto. Son varias las adolescentes que están desaparecidas. Y para ellos cotiza. Para ellos pueden ser dos monedas, para el que la recibe un montón. Pero es la vida de nuestros hijos, de nuestro futuro y está en manos de delincuentes, de gente que no le importa nada.

-Algunas de las niñas que estaban desaparecidas aparecieron, aunque en circunstancias extrañas.

Acá, en estos casos, si la gente no es solidaria, de esto no se sale. Es un tema difícil, por ejemplo: ¿Dónde la busco yo a Vicky? ¿En dónde? ¿Acá en Flores? ¿En otros barrios? Aparece gente que dice que la vio, que seguro se fue de casa. Hay quien embarra la cancha, quien busca que yo baje los decibeles. A ver: yo a Victoria no la vi. Y yo hasta no tener noticias de mi hija, no sé si está bien, ni siquiera tengo la seguridad de que esté con vida. Y esto es una exigencia, mi hija tiene que aparecer viva, sana y salva, no puede ser que pasen estas cosas y nos volvamos indiferentes.

-En el barrio los vecinos ya están alertados, la movilización ayuda difundir. ¿Cómo se sigue?

Acá hay que moverse. Hay que despertarse como sociedad. Los organismos, la policía tienen la obligación de buscar sin descanso, pero después todos tenemos que actuar. Uno no puede ver a una niña o a una adolescente en determina situación y hacerse el zonzo. Uno es parte de la sociedad. Y estamos hablando de nuestras hijas, nuestras hermanas, nuestras primas. Yo no puedo dejar de pensar que Vicky la esté pasando mal y ya no esté entre nosotros. Pero yo no voy a aflojar, la voy a seguir buscando.